La sardina mallorquina quiere dejar de ser un producto infravalorado para convertirse en uno de los grandes símbolos gastronómicos y económicos del Mediterráneo balear. Ese es el mensaje que lanzó este lunes la presentación de la II Fira de la Sardina de Palma, que se celebrará del 14 al 17 de mayo en el Moll de Pescadors y que este año amplía su apuesta por la promoción del producto local, la restauración y la pesca artesanal.
La feria llega acompañada del estreno del documental Sardina de Mallorca: el tresor desconegut y de un recetario elaborado por alumnos de la Escola d’Hoteleria de les Illes Balears (EHIB), dos iniciativas impulsadas por la Conselleria d’Agricultura i Pesca para reforzar la visibilidad de un producto que, según el sector, todavía no tiene el reconocimiento comercial y gastronómico que merece.
El acto de presentación, celebrado en el Teatre Mar i Terra de Palma, reunió a representantes institucionales, pescadores, restauradores y profesionales vinculados al sector pesquero y gastronómico de la isla. Entre ellos, el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Palma, Domingo Bonnín, defendió la necesidad de “poner en valor un producto muy nuestro y a todas las personas que hay detrás de la pesca local”.
La feria, organizada por la Cofradía de Pescadores de Palma junto al Ajuntament de Palma y PalmaActiva, busca consolidarse como un escaparate para la economía azul y el consumo de proximidad. Durante cuatro días, el recinto ofrecerá más de 25 elaboraciones distintas de sardina mallorquina, desde espetos y torradas hasta brioche de sardina ahumada, gildas o coca de trampó.
Como novedad, esta edición incorporará la denominada Plaça del vi blanc, un espacio dedicado a la degustación de vinos mallorquines con el objetivo de reforzar la conexión entre gastronomía local y producto agroalimentario de las islas.
El enfoque económico y turístico de la feria gana peso además en un momento clave para la ciudad, tras la designación de Palma como Capital Gastronómica del Mediterráneo 2026. Desde el Ajuntament de Palma, la regidora de Comerç, Restauració i Autònoms, Guadalupe Ferrer, destacó que la cita “refuerza la apuesta por la calidad, la sostenibilidad y la promoción de los sectores productivos vinculados al mar y a la restauración”.
Más allá del componente gastronómico, el documental presentado durante el acto pone el foco en toda la cadena de valor que rodea a la sardina mallorquina: pescadores, científicos, distribuidores y cocineros. La pieza audiovisual reivindica el papel estratégico de la pesca artesanal tanto para la identidad cultural de Mallorca como para el mantenimiento de una actividad económica ligada históricamente al litoral balear.
En la misma línea, el recetario impulsado por la EHIB busca acercar este producto a nuevos consumidores y abrir oportunidades dentro de la restauración contemporánea. Entre las propuestas incluidas figuran tacos de sardina con trempó, nigiris de sardina ahumada o cocas tradicionales reinterpretadas con técnicas actuales.
El conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, subrayó durante la presentación que “apostar por el pescado local es apoyar al sector pesquero de las Islas Baleares y fomentar una alimentación saludable”, mientras que desde el Consell de Mallorca se incidió en el papel de las cofradías como “guardianes de la tradición marinera”.
Con esta segunda edición, la Fira de la Sardina aspira no solo a atraer visitantes, sino también a reforzar el posicionamiento de la sardina mallorquina como un producto con potencial gastronómico, turístico y económico dentro de la estrategia de promoción del producto local de Baleares.
