sábado. 18.07.2026

La anestesiología es una de las especialidades más desconocidas para el gran público, pese a ser clave en el funcionamiento de cualquier sistema sanitario. Hablamos con el Dr. José Antonio de Paz, presidente de AnesCon y jefe de servicio de Anestesia de la Clínica Rotger, para entender su verdadero alcance, su impacto en la sociedad mallorquina y su papel estratégico en la sanidad moderna.

-Para empezar, ¿por qué la anestesiología sigue siendo tan desconocida?

-Primero, porque no nos hemos preocupado de dar a conocer nuestro trabajo. Hemos estado preocupados de hacer nuestro trabajo, pero no de explicarlo. Y es curioso, porque sin anestesiología no existiría la cirugía moderna tal y como la conocemos. Porque es mucho más que “dormir al paciente”. Es la especialidad que garantiza la seguridad, el control del dolor y la estabilidad del paciente antes, durante y después de cualquier intervención.

-¿Cuál es exactamente el papel del anestesiólogo en una intervención?

-Nuestro trabajo empieza antes de entrar en quirófano, con la valoración del paciente y la planificación de la anestesia. Durante la intervención, monitorizamos constantemente sus constantes vitales y actuamos ante cualquier complicación. Y después, seguimos acompañando al paciente en la recuperación, controlando el dolor y previniendo riesgos. Es un proceso continuo que acompaña todo el acto quirúrgico.

-También tienen presencia fuera del quirófano, ¿verdad?

-Así es. Los anestesiólogos somos clave en unidades de cuidados intensivos postoperatorios, en el tratamiento del dolor agudo y crónico, y en procedimientos como sedaciones para pruebas diagnósticas. Somos especialistas en situaciones críticas y en el manejo integral del paciente complejo.

-La anestesiología ha experimentado una gran evolución en las últimas décadas. ¿Qué avances destacaría en términos de seguridad del paciente?

-La evolución ha sido extraordinaria. Hoy contamos con sistemas de monitorización muy avanzados, protocolos estandarizados y una formación altamente especializada. Para entender el impacto, basta con un dato: hace 50 años la mortalidad directamente atribuible a la anestesia en pacientes sanos que se sometían a cirugía era aproximadamente de una por cada 1.000 procedimientos; hoy, esa cifra se sitúa en torno a una por cada 200.000 anestesias. Es decir, hemos conseguido multiplicar por más de 150 la seguridad de los pacientes.

-Desde un punto de vista económico, ¿qué papel juega la anestesiología en el sistema sanitario?

-Es un papel estratégico. Una buena gestión anestésica permite optimizar el uso de quirófanos, reducir tiempos, evitar cancelaciones y mejorar la recuperación del paciente. Todo esto se traduce en mayor eficiencia y en un mejor uso de los recursos. Cuando la gestión de un área quirúrgica y la optimización de los quirófanos funcionan bien, no solo mejora la eficiencia hospitalaria: mejora todo el sistema sanitario.

-¿Tiene relación directa con las listas de espera?

-Totalmente. La capacidad de un hospital para operar depende directamente de la disponibilidad de anestesiólogos. Si hay escasez, se reduce la actividad quirúrgica. Por tanto, reforzar esta especialidad no solo mejora la calidad asistencial, sino que también contribuye a reducir listas de espera y a aumentar la productividad del sistema sanitario.

-El fentanilo ha estado en el centro del debate público en los últimos años, tanto a nivel internacional como en casos recientes en nuestro entorno. ¿Qué es importante que la sociedad entienda sobre este fármaco?

-Es fundamental ser muy claros: el fentanilo es un fármaco seguro y esencial en medicina cuando se utiliza en un entorno sanitario, bajo control médico y con protocolos estrictos. Pero fuera de ese entorno, su uso es extremadamente peligroso. Estamos hablando de una sustancia muy potente, con un riesgo altísimo de sobredosis y consecuencias graves, incluso mortales. Por eso es importante no banalizarlo ni confundir su uso clínico con situaciones de consumo indebido, que no tienen nada que ver.

-¿Qué garantías existen en los hospitales respecto al uso de este tipo de medicamentos?

-En el ámbito sanitario, el uso de estos fármacos está completamente regulado. Existen controles estrictos en su almacenamiento, dispensación y administración. Cada dosis está supervisada por profesionales cualificados y dentro de protocolos muy definidos. El paciente puede tener la tranquilidad de que se emplean en condiciones de máxima seguridad.

-¿Cuál es la situación actual de la anestesiología en Mallorca?

-Nos encontramos en un momento de alta demanda asistencial, con una presión creciente y una falta de profesionales que no es exclusiva de Mallorca, sino que se da a nivel nacional. Esto obliga a optimizar al máximo los recursos y plantea retos importantes de cara al futuro.

-¿A qué retos se refiere?

-El primer gran reto es la formación continua. La anestesiología es una especialidad en constante evolución, con avances tecnológicos, nuevos fármacos y procedimientos cada vez más complejos, lo que exige a los profesionales una actualización permanente para garantizar la máxima seguridad y calidad asistencial.

A partir de ahí, nos enfrentamos también a varios problemas estructurales. Por un lado, existe una escasez de profesionales cualificados formados por vía MIR. Y, además, en Baleares se suma un factor especialmente sensible: las dificultades derivadas de la insularidad.

El elevado coste de la vivienda y del nivel de vida hacen mucho menos atractiva la fidelización de profesionales altamente cualificados, especialmente cuando las condiciones económicas continúan siendo, en muchos casos, inferiores a las de otras comunidades. Esto genera un desequilibrio que dificulta tanto la captación como la retención de talento.

Y hay un aspecto especialmente preocupante: nuestros profesionales están altamente valorados en otros países europeos por su elevado nivel formativo y su preparación. Cuando se produce una fuga de talento, normalmente no responde a una cuestión de capacitación, sino a condiciones laborales y económicas mucho más competitivas fuera de España. Es fundamental trabajar para retener ese talento, porque hablamos de profesionales clave para el funcionamiento del sistema sanitario. Invertir en su formación y en sus condiciones no es un gasto, es una inversión estratégica.

-¿Se valora suficientemente la aportación de la anestesiología?

-Probablemente no, pero también debemos hacer autocrítica. Los propios anestesiólogos no hemos hecho suficientemente bien el trabajo de dar a conocer nuestra especialidad. Y lo que no se conoce, difícilmente se puede valorar. Durante muchos años hemos trabajado en un segundo plano, centrados en la práctica clínica, sin trasladar a la sociedad la verdadera dimensión de lo que hacemos. Sin embargo, cuando se analiza el sistema sanitario en su conjunto, queda claro que somos una pieza clave: garantizamos la seguridad del paciente, hacemos posible la cirugía y contribuimos de forma directa a la eficiencia de los recursos sanitarios.

Por eso es fundamental avanzar también en visibilidad. No solo por una cuestión de reconocimiento, que también, sino porque comprender el papel de la anestesiología ayuda a entender mejor cómo funciona realmente el sistema sanitario y la importancia de contar con profesionales altamente cualificados.

-Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a la sociedad mallorquina?

-Que la anestesiología está presente en muchos más ámbitos de los que imaginan y que nuestro objetivo es cuidar, proteger y acompañar al paciente en momentos especialmente delicados. Nos dirigimos hacia una sociedad cada vez más envejecida y con pacientes cada vez más complejos desde el punto de vista médico. Eso implica cirugías de mayor riesgo y una necesidad creciente de profesionales altamente cualificados.

Debemos entender que apostar por la excelencia de los profesionales que van a cuidar de nuestra salud no es un lujo, sino una inversión de futuro. Incluso desde un punto de vista egoísta, porque todos, antes o después, acabaremos pasando por ahí. Y precisamente por eso, invertir en anestesiología no es solo invertir en salud, sino también en eficiencia, sostenibilidad y en un sistema sanitario que funcione mejor para todos.

José Antonio de Paz: “La anestesiología no solo salva vidas: también sostiene la...