El sector vitivinícola mallorquín mueve ficha para asegurar su futuro. En un momento en el que el relevo generacional se ha convertido en uno de los grandes desafíos del campo balear, Vi de la Terra Mallorca ha reforzado su alianza con la Universitat de les Illes Balears (UIB) para acercar el mundo del vino a los futuros profesionales agroalimentarios de la isla.
Coincidiendo con la festividad de Sant Isidre, patrón de los agricultores, el campus universitario acogió la segunda edición del Tast Dinàmic organizado por la IGP Vi de la Terra Mallorca junto al profesor Jaume Vadell. La iniciativa reunió a cerca de sesenta estudiantes del Grado de Ingeniería Agroalimentaria y del Medio Rural en una jornada que combinó divulgación, formación y promoción del producto local.
Más allá de una simple cata, el encuentro sirvió para mostrar cómo el vino se ha convertido en uno de los sectores agroalimentarios con mayor capacidad de innovación, diferenciación y generación de empleo en Mallorca.
Tres bodegas representaron distintas formas de entender el actual mapa vitivinícola de la isla: Son Puig, símbolo de tradición familiar; Son Antem, impulsada por capital internacional y visión global; y Soca-rel, proyecto centrado en la recuperación de variedades autóctonas. Sobre la mesa se presentaron Son Puig Blanc d’Estiu 2025, Camins de Son Antem Negre 2024 y Soca-rel Escursac 2024.
El presidente de Vi de la Terra Mallorca, Mateu Morro, defendió durante el acto el momento de madurez que vive el vino mallorquín. Según explicó, el sector ha logrado elevar notablemente sus estándares de calidad gracias a la apuesta por las variedades locales y la modernización de los procesos de elaboración. “El nivel actual de los vinos que elaboramos puede calificarse de excelente”, señaló.
La gerente de la entidad, Marina Vera, subrayó además el valor estratégico de conectar directamente con los estudiantes universitarios. “Es fundamental que conozcan las oportunidades laborales y profesionales que generan nuestras bodegas y viticultores”, explicó. A su juicio, el objetivo no es únicamente promocionar el vino entre los jóvenes, sino también despertar interés por un sector que necesita nuevos perfiles técnicos y especializados para seguir creciendo.
La recuperación de variedades autóctonas también ocupó un lugar central en la jornada. El caso de Escursac, utilizada por Soca-rel, ejemplifica la tendencia creciente de las bodegas mallorquinas por diferenciarse a través de uvas locales y proyectos ligados al territorio, una estrategia que gana peso tanto en los mercados internacionales como entre los consumidores que buscan productos con identidad propia.
El encuentro contó además con la presencia del conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, así como representantes académicos y responsables del Consell Regulador de Vi de la Terra Mallorca.
Con iniciativas como esta, el vino mallorquín no solo busca consolidar su prestigio gastronómico, sino también garantizar el futuro de un sector que aspira a seguir creciendo desde la innovación, el arraigo local y el talento joven.
