El Govern balear ha incorporado la variedad local de uva escursac a la lista oficial de variedades autorizadas para la elaboración de vinos bajo la Denominación de Origen (DO) Binissalem, ha informado la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural.
La decisión responde a una solicitud del Consejo Regulador de esta DO, que busca adaptar la normativa a las condiciones climáticas actuales y fomentar la recuperación de variedades locales.
Esta variedad, que se suma a las otras ocho variedades tintas ya reconocidas en la DO Binissalem —manto negre, callet, ull de llebre, monestrell, cabernet sauvignon, merlot, sirà y gorgollassa—, se caracteriza por producir vinos frescos, afrutados y minerales, con una graduación alcohólica relativamente baja.
El director general de Calidad Agroalimentaria y Producto Local, Joan Llabrés, ha destacado que con esta medida "se da respuesta a una petición histórica del sector vitivinícola balear, que apuesta por recuperar variedades autóctonas para elaborar vinos con identidad propia, adaptados al territorio y al cambio climático".
Por otro lado, la Conselleria también ha modificado la normativa que regula la acidez total mínima permitida para los vinos de esta denominación, reduciéndola hasta los 3,5 gramos por litro de ácido tartárico.
Esta modificación está avalada por un estudio elaborado conjuntamente por la Universidad de las Illes Balears (UIB) y el Instituto de Investigaciones Agroambientales y de Economía del Agua (INAGEA), que concluye que el cambio climático ha reducido la acidez natural de los mostos en los últimos años.
La acidez es un parámetro clave en la elaboración de vinos porque influye en el equilibrio gustativo, la estabilidad microbiológica, la conservación del color y la capacidad de envejecimiento del producto.
Debido a la disminución de la acidez natural en las uvas provocada por el incremento de temperaturas y la alteración de los patrones de lluvia, en las últimas campañas se había incrementado la adición artificial de ácido tartárico, lo que puede afectar negativamente al perfil sensorial final del vino.
En este sentido, Llabrés ha explicado que la reducción del límite mínimo exigido "no tiene consecuencias negativas sobre la calidad del vino; al contrario, permite una elaboración más natural y adaptada a las circunstancias actuales del clima mediterráneo".
La orden del conseller, Joan Simonet, que recoge estas modificaciones se ha publicado este sábado en el Boletín Oficial de las Islas Baleares (BOIB). EFE
