domingo. 03.12.2023

Lidl continúa avanzando para afianzarse como referente en sostenibilidad e innovación tanto dentro como fuera de su sector, con el objetivo de ser el supermercado más sostenible de España.

La sostenibilidad es uno de los ejes sobre el que gira el modelo de negocio de la cadena de supermercados, un valor que le diferencia del resto de operadores y que está integrado en toda su actividad.

En este sentido, en el ámbito medioambiental, siendo conscientes del calentamiento global del planeta y del impacto de su actividad, Lidl junto con el Grupo Schwarz (del que forma parte) ha desarrollado una estrategia sobre el clima con el objetivo de contribuir al Acuerdo de París y evitar un cambio climático peligroso, manteniendo el calentamiento global por debajo de los 2 °C y prosiguiendo los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C. Desde hace años, el esfuerzo de la marca está focalizado en la búsqueda constante por encontrar soluciones prácticas a la reducción de la emisión de CO2.

Dentro de su estrategia de sostenibilidad, Baleares se ha convertido, debido a sus características geográficas, en una región referente para la compañía a la hora de testear y poner en marcha este tipo de iniciativas que favorecen políticas de eficiencia energética para posteriormente implementarlas en el resto del país.

En general, la firma está trabajando para alcanzar los objetivos de su estrategia contra el cambio climático a través de medidas concretas relacionadas con: su iniciativa REset Plastic, la gestión de los residuos y la construcción eficiente, entre otras.

Con el objetivo de reducir las emisiones de carbono de sus centros de trabajo, Lidl desarrolla proyectos de eficiencia energética que le ayudan a disminuir el consumo y las emisiones nocivas para el planeta. Actualmente la marca ya cuenta con cerca de 19.000 m2 de placas fotovoltaicas en Baleares, instaladas en 24 de sus tiendas de las Islas, que generan entre el 20-30% del consumo energético de cada centro. De esta manera, más del 80% de los establecimientos de la compañía en las Islas ya cuenta con placas fotovoltaicas.

El de Sa Pobla fue el primero (en 2017) en el que se llevó a cabo una de estas intervenciones, donde se instalaron cerca de 1.000 m2 de superficie fotovoltaica. El de Sant Antoni en Ibiza, ha sido el más reciente (este mismo año), con cerca de 800 m2.

En los últimos cinco años la compañía ha intensificado su apuesta por este tipo de energía en sus puntos de venta de la región. En este tiempo, ha casi sextuplicado la superficie ocupada por este tipo de paneles (pasando de los más de 3.300 m2 en 2018 a los 19.000 m2 a día de hoy).  Para ello, la cadena ha invertido cerca de dos millones de euros.

Al respecto el director regional de Lidl en Baleares, Achim Becker, subraya que “la apuesta de Lidl por reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero es firme y decidida, y ello conlleva la puesta en marcha de acciones concretas, efectivas y eficientes en el ámbito local”.

Detalla, por ejemplo, la incorporación de placas fotovoltaicas “tanto en las nuevas tiendas que hemos abierto en los últimos años como en otras ya en funcionamiento que hemos ido modernizando”.

En 2022 la enseña instaló una lona sostenible de 60 m2 -lo que equivale a una plantación de 60 árboles- en el aparcamiento de su tienda de Felanitx. Se trata de una tela compuesta por una tecnología innovadora y sostenible a base de agua y partículas ultrafinas de dióxido de titanio, que tiene como objetivo purificar el aire (mejorando su calidad y haciéndolo más limpio y seguro) a través

del abatimiento de partículas nocivas que se encuentran en el aire. Esta tecnología es totalmente

segura y sostenible y tiene una efectividad del 100% en los 5 primeros años.

o Gestión de residuos: Certificado Residuo Cero

La economía circular es otro concepto clave en el camino sostenible que realiza la enseña. De esta forma, promueve que tanto los productos, como los materiales y los recursos mantengan su vida útil el mayor tiempo posible, reduciendo al mínimo la generación de residuos. Lidl fue la primera empresa de distribución en España con el certificado Residuo Cero (AENOR) en sus plataformas logísticas, que legitima que el 100% de los residuos que gestiona en dichos centros se recicla, mientras que el 85% de los gestionados en tiendas se retorna a los almacenes por logística inversa.

En los últimos años, la enseña está llevando a cabo múltiples iniciativas de referencia vinculadas a la gestión de plásticos. En 2018 Lidl se convirtió en la primera cadena de supermercados de España en eliminar las bolsas de plástico para la compra. Solo un año más tarde, volvió a ser pionera al sustituir las bolsas de plástico de la sección de fruta y verdura por bolsas compostables y poner a disposición de sus clientes una bolsa de malla para fruta y verdura, con el objetivo de fomentar la reutilización.

Baleares fue la primera Comunidad donde se testearon estas iniciativas y, tras el éxito que tuvieron entre sus clientes, las desplegó posteriormente también en todas sus tiendas a nivel nacional.

Actualmente la cadena de distribución se encuentra inmersa en la optimización de todos sus envases de marca propia con el objetivo de reducir al máximo el uso del plástico y, donde no sea posible, intentar lograr el mayor porcentaje de plástico reciclado en todos los formatos, así como facilitar la reciclabilidad de los envases de marca propia.

Todo ello se enmarca en la iniciativa REset Plastic, un plan con el que el Grupo Schwarz (del que Lidl forma parte) pretende reducir, hasta 2025, el uso de plásticos hasta un 20%, utilizar al menos un 25% de plástico reciclado en la composición de sus envases de marca propia y lograr que todos sus envases propios de plástico sean 100% reciclables.

Asimismo, la cadena también tiene activa una opción en su aplicación Lidl Plus para que sus clientes puedan renunciar a imprimir el ticket en formato papel y disponer exclusivamente de la versión digital como garantía de compra.

Más del 80% de las tiendas de Lidl en Baleares ya cuentan con placas fotovoltaicas