domingo. 19.07.2026

El director general de Faconauto, José Ignacio Moya, analiza la puesta en marcha del Plan MOVES III en Baleares y advierte de que el éxito de la transición hacia la movilidad eléctrica no dependerá tanto de la cuantía de las ayudas como de su rapidez y simplicidad en la gestión. Reivindica un modelo de incentivos directos en el punto de venta y una estrategia nacional estable que combine la electrificación con la renovación del parque automovilístico, donde los concesionarios juegan un papel clave como aliados de los ciudadanos.

 

-¿Cómo valora Faconauto la activación del Plan MOVES III en Baleares con una dotación de más de 93 millones de euros? ¿Cree que esta cifra es suficiente para generar un impacto real y duradero en la transición hacia una movilidad eléctrica?

-Lo consideramos una herramienta fundamental para avanzar en la descarbonización del parque móvil y facilitar el acceso de los ciudadanos a vehículos electrificados. Ahora bien, más allá de la cantidad, es fundamental que estas ayudas lleguen de forma ágil, sencilla y previsible a los compradores.

Si no se resuelve el actual cuello de botella en la tramitación, corremos el riesgo de que el efecto del plan se diluya. Por eso defendemos un sistema de ayudas directas, donde ésta se aplique directamente en la factura al cliente. Los importes son adecuados, pero hace falta esa aplicación rápida, que genere el efecto dinamizador y motivante que necesitamos.

La electrificación es un objetivo estratégico, pero necesita una hoja de ruta coherente, estable y acompañada de medidas complementarias como la mejora de la infraestructura de recarga o una fiscalidad más alineada con la sostenibilidad.

 

-¿Qué papel están jugando actualmente los concesionarios de automóviles en la difusión y en la gestión de estas ayudas al ciudadano? ¿Se sienten suficientemente respaldados por la administración para actuar como agentes facilitadores?

-Informan, asesoran y ayudan a los clientes a preparar la documentación necesaria para solicitar las ayudas. Son un elemento fundamental en ese proceso hacia la electrificación y las administraciones deben ser conscientes de que dicho proceso empieza en la relación entre el concesionario y el cliente; no en la fabricación, sino en el momento en que el cliente decide, asesorado por el concesionario, que ese es el modelo de movilidad que más se adapta a sus necesidades.

Los puntos de venta están preparados para ser aliados estratégicos en la transición energética, pero necesitan contar con mecanismos ágiles y estables que no frustren la experiencia del consumidor. Muchas operaciones se enfrían por la incertidumbre o los retrasos. Acelerar y simplificar debe ser una prioridad.

 

-¿Qué barreras o resistencias siguen existiendo hoy para una implantación real y masiva del vehículo eléctrico en las Islas Baleares?

-El reto principal es la tramitación, sin duda. La ciudadanía sigue enfrentándose a procesos complejos y burocráticos, con plazos de cobro inciertos y falta de información clara para los ciudadanos.


También es clave la falta de infraestructura de recarga pública suficiente y operativa, especialmente en entornos no urbanos. Y, por supuesto, es necesario mejorar la percepción del coste total de propiedad de un vehículo eléctrico, que aún se percibe como elevado, pese a las ayudas.


Hay que ir más allá del incentivo puntual: hace falta una estrategia de país a medio plazo que combine inversión, fiscalidad, información y puntos de carga.

 

"La ciudadanía sigue enfrentándose a procesos complejos y burocráticos, con plazos de cobro inciertos y falta de información"

 

-Uno de los puntos críticos de ediciones anteriores ha sido la lentitud en la tramitación y en el cobro efectivo de las ayudas. ¿Qué medidas propondría Faconauto para garantizar que las subvenciones lleguen de forma más rápida y directa al comprador?

-Desde Faconauto consideramos urgente un cambio estructural en la forma en la que se articulan las ayudas a la movilidad sostenible. La experiencia del Plan MOVES ha puesto de manifiesto que los retrasos en la tramitación y el cobro disuaden al comprador y ralentizan la descarbonización del parque móvil.

Por ello, proponemos que las ayudas se gestionen de manera más ágil y centralizada, con un sistema que permita la aplicación directa del incentivo en el momento de la compra. Esta es precisamente una de las claves del Plan Nacional de Renovación ligado a emisiones que planteamos desde la patronal: una iniciativa estatal, con un enfoque de neutralidad tecnológica (lógicamente que prime más a los vehículos electrificados) estable en el tiempo, que incentive la retirada de vehículos antiguos y contaminantes, y cuya dotación económica se aplique directamente en el punto de venta, sin esperar a convocatorias ni plazos administrativos complejos.

Solo con este tipo de medidas podremos avanzar hacia un modelo más eficaz, que dé respuesta a la urgencia climática y al mismo tiempo reactive la demanda. Las experiencias puestas en marcha en comunidades como Galicia, Cantabria, La Rioja, Madrid o País Vasco lo han demostrado: incremento de la demanda, reducción de emisiones, más matriculaciones de vehículos electrificados y una recaudación fiscal que supera los fondos invertidos.

 

"El comprador tipo de un vehículo eléctrico tiene cierto poder adquisitivo, residente en grandes núcleos urbanos y con posibilidad de instalar punto de carga propia"

 

-Desde la perspectiva del sector, ¿qué tipo de cliente está más dispuesto a apostar por un vehículo eléctrico? ¿Estamos viendo una democratización real del acceso al vehículo eléctrico o sigue siendo un producto premium?

-El comprador tipo de un vehículo eléctrico en nuestro país sigue siendo un perfil de cierto poder adquisitivo, residente en grandes núcleos urbanos y con posibilidad de instalar punto de carga propio.

Aunque estamos avanzando hacia una mayor democratización del acceso, todavía no podemos hablar de una electrificación al alcance de todos. El precio medio del vehículo eléctrico, incluso con ayudas, sigue siendo elevado, y eso condiciona su expansión.

En Baleares, por ejemplo, el 73,3% de los ciudadanos descarta por ahora comprar un eléctrico, y solo el 38,3% lo consideraría si los incentivos fueran accesibles. Además, el 48,3% prefiere ayudas directas frente a ventajas fiscales, lo que muestra claramente que el apoyo económico sigue siendo determinante.

En Faconauto creemos que hay que actuar sobre la fiscalidad, el acceso a financiación y la renovación del parque para que el salto al eléctrico no sea solo una opción para unos pocos, sino una realidad para el conjunto de los ciudadanos.

 

-Más allá del Plan MOVES, ¿qué otras herramientas cree Faconauto que debería activar el Govern balear para facilitar una transformación estructural de la movilidad en el archipiélago?

-Baleares tiene unas características muy específicas que pueden convertirla en un caso de éxito para la electrificación del parque móvil, aunque está todavía por debajo de la media nacional. En el acumulado del primer semestre de 2025, Baleares mantiene una cuota de electrificación del 14,6%, frente al 16,8% nacional.

Desde Faconauto defendemos que, además del despliegue de infraestructuras de recarga o de incentivos fiscales, es imprescindible poner en marcha un plan de renovación del parque automovilístico. Volvemos a insistir: donde se han puesto en marcha planes de renovación, siempre gana la electrificación, ya sea a través de eléctricos puros o híbridos enchufables.
Este plan tendría que incluir ayudas directas en el punto de venta e incentivos específicos para el achatarramiento, que debe ser siempre un requisito inexcusable.

 

"Baleares tiene unas características muy específicas que pueden convertirla en un caso de éxito para la electrificación del parque móvil"

 

-¿Qué rol pueden y deben jugar los concesionarios en un nuevo modelo de movilidad que apueste también por el carsharing, la movilidad multimodal o la electrificación de flotas de alquiler?

-Los concesionarios ya están evolucionando desde su papel tradicional hacia convertirse en hubs de movilidad, capaces de ofrecer no solo vehículos, sino soluciones integrales adaptadas a las nuevas necesidades del consumidor.

En un contexto como el de Baleares, donde el 90% de los ciudadanos sigue formalizando la compra de su vehículo en el concesionario, y donde el 96,7% afirma que acudirá a uno en su próxima adquisición, el canal físico sigue siendo clave en la toma de decisiones del comprador.

 

-¿Qué previsiones manejan desde Faconauto sobre la evolución del mercado del vehículo eléctrico en Baleares en los próximos 2-3 años, si se mantienen estos niveles de ayudas?

-Si se mantiene el actual nivel de ayudas, y sobre todo si se mejora su gestión y se refuerza la infraestructura de carga, el mercado del vehículo eléctrico en Baleares puede experimentar un crecimiento sostenido y por encima de la media nacional.

Estimamos que en un horizonte de 2-3 años, la cuota de mercado de vehículos electrificados podría duplicarse, siempre que las condiciones sigan siendo favorables y se mantenga el compromiso político con esta transición.

 

"En un horizonte de 2-3 años, la cuota de mercado de vehículos electrificados podría duplicarse"

 

-¿Qué mensaje final trasladaría Faconauto tanto a la ciudadanía como a las administraciones para que esta oportunidad con el Plan MOVES III no se desaproveche?

-A las administraciones les trasladamos un mensaje claro: el sector está preparado y comprometido con la transición ecológica, pero necesitamos un marco ágil, transparente y coherente. La electrificación no puede avanzar con frenos burocráticos y trabas para el comprador en el acceso a las ayudas.

Y a los ciudadanos les decimos que los concesionarios están ahí para acompañarlos, asesorarles y facilitarles el acceso a una movilidad más sostenible, dentro de todas las tecnologías disponibles.

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