Mallorca da un paso decisivo hacia el control de la presión que soportan sus carreteras. El Consell de Mallorca llevará el próximo viernes a pleno una ley que permitirá, por primera vez, establecer un límite al número de vehículos que pueden entrar cada año en la isla desde el exterior.
La medida supone un cambio de modelo en la gestión de la movilidad insular. Hasta ahora, la llegada de vehículos por vía marítima no estaba sometida a restricciones cuantitativas, pero la futura normativa abrirá la puerta a fijar un techo anual en función de la capacidad de carga de Mallorca.
El debate llega después de que los estudios encargados por la institución insular constataran un crecimiento sin precedentes en la entrada de automóviles. Según los datos del Consell, en 2023 llegaron a Mallorca cerca de 400.000 vehículos a través de los puertos, el doble que apenas seis años antes.
La futura regulación permitirá determinar cada año cuántos coches podrán acceder a la isla sin estar domiciliados fiscalmente en Mallorca. La cifra concreta no aparece en la ley y será definida posteriormente mediante estudios técnicos sobre la capacidad de las infraestructuras y de la red viaria.
Además del límite general, la normativa prevé establecer un techo específico para las empresas de alquiler de vehículos, uno de los sectores que más ha crecido al calor del aumento de visitantes. Paralelamente, el Consell podrá implantar una tasa de carácter disuasorio para los vehículos que entren desde fuera de la isla.
Desde la institución defienden que la medida responde a una demanda creciente de la sociedad mallorquina ante los problemas de congestión que se registran especialmente durante la temporada alta. El objetivo es reducir la saturación de las carreteras, mejorar la movilidad de los residentes y evitar que el incremento constante del tráfico comprometa la competitividad del destino turístico.
La experiencia de Ibiza, donde una regulación similar permitió reducir decenas de miles de vehículos en circulación durante su primer año de aplicación, es uno de los precedentes que el Consell toma como referencia.
La futura ley prevé un amplio régimen de exenciones para evitar que la regulación afecte a la movilidad esencial y a situaciones justificadas. Quedarán fuera del límite de entrada los vehículos de residentes en Mallorca con domicilio fiscal en la isla, así como aquellos vinculados a leasing o renting, siempre que cumplan los requisitos establecidos.
También estarán exentos los propietarios no residentes que dispongan de vivienda en la isla, aunque en su caso se limita la excepción a un único vehículo debidamente vinculado al inmueble. Asimismo, la normativa excluye a los vehículos destinados a servicios públicos y esenciales —como emergencias, sanidad, transporte público, limpieza o fuerzas de seguridad—, a las personas con movilidad reducida, a los trabajadores desplazados temporalmente por motivos laborales acreditados y a residentes de otras islas o mallorquines en situaciones excepcionales debidamente justificadas, como motivos médicos o familiares graves.
Si el pleno aprueba la proposición de ley, el texto será remitido al Parlament balear para su tramitación definitiva. De salir adelante, Mallorca dispondrá de una de las herramientas más ambiciosas de España para controlar la entrada de vehículos y gestionar los efectos de la masificación sobre sus infraestructuras.
