sábado. 18.07.2026

Durante décadas, el éxito de un concesionario dependía, en gran medida, de la fortaleza de las marcas que representaba. En Proa Group, sin embargo, la estrategia ha tomado otro rumbo. El grupo balear lleva años trabajando para que la confianza del cliente no recaiga únicamente en el emblema que luce el capó de un vehículo, sino en la propia compañía. Una evolución que ha convertido a Proa en mucho más que un distribuidor de automóviles: en una marca con identidad propia dentro del sector de la movilidad.

Ese cambio de enfoque responde a una visión empresarial que apuesta por construir relaciones de largo recorrido con el cliente, independientemente de la marca o del servicio que necesite en cada momento. "Las marcas evolucionan, unas crecen, otras disminuyen su peso en el mercado e incluso algunas desaparecen. Lo importante es que el cliente confíe en Proa, porque nosotros podemos acompañarle durante toda su vida en sus necesidades de movilidad", explica el CEO del grupo, Josep Maria Pastor.

Esa filosofía ha llevado a la compañía a desarrollar un ecosistema que va mucho más allá de la venta de vehículos. Hoy Proa Group integra ocho marcas de automóviles, cuatro de motocicletas, una empresa de alquiler de vehículos, soluciones de renting, correduría de seguros, una compañía tecnológica propia y diferentes servicios especializados que permiten ofrecer una respuesta integral tanto a particulares como a empresas.

La movilidad ya no termina con la entrega de las llaves

La transformación del mercado ha obligado al sector de la automoción a reinventarse. Para Pastor, el futuro no pasa únicamente por vender coches, sino por ofrecer soluciones completas de movilidad capaces de adaptarse a las nuevas necesidades de empresas y particulares.

El grupo ha sido pionero en Baleares en iniciativas como la creación de un centro multimarca de vehículos de ocasión o el desarrollo de marcas propias capaces de complementar la actividad tradicional del concesionario.

Al mismo tiempo, la digitalización se ha convertido en uno de los pilares del crecimiento. Con un equipo de más de cuarenta profesionales dedicados exclusivamente al desarrollo tecnológico, Proa impulsa herramientas basadas en inteligencia artificial, asistentes virtuales y nuevos canales de atención que permiten agilizar la relación con el cliente sin renunciar al trato personal.

"Muchas consultas podrán resolverse desde una aplicación o por WhatsApp, pero cuando una persona compra un coche sigue queriendo hablar con otra persona. Esa parte humana seguirá siendo imprescindible."

La experiencia también ha cambiado dentro de los propios concesionarios. Las nuevas instalaciones buscan alejarse del concepto tradicional para convertirse en espacios más acogedores, donde el asesoramiento y el confort forman parte del proceso de compra.

La mayor inversión ha sido en las personas

Una de las decisiones más significativas de los últimos años ha sido la modernización integral de las instalaciones del grupo.

Proa ha acometido la mayor inversión de su historia para climatizar talleres, renovar naves industriales y dotar a sus centros de equipamientos de última generación, mejorando tanto las condiciones de trabajo como la eficiencia de los procesos.

"Queremos que nuestros equipos desarrollen su trabajo en las mejores condiciones posibles. Cuidar a quienes forman parte de la empresa también es una manera de cuidar a nuestros clientes."

La apuesta responde también a la necesidad de atraer y fidelizar talento en un sector donde los perfiles técnicos especializados son cada vez más difíciles de incorporar.

Una marca comprometida con el territorio

La construcción de una marca propia también se apoya en una intensa actividad social.

Cada año, Proa Group organiza uno de los torneos benéficos de golf con mayor repercusión de Baleares. La última edición permitió recaudar cerca de 120.000 euros destinados a la Asociación de Ayuda a la Dependencia y Acompañantes (ADAA), que presta apoyo a pacientes y familias que deben desplazarse fuera de Mallorca para recibir tratamientos médicos de alta complejidad.

A ello se suman decenas de colaboraciones con clubes deportivos, asociaciones locales y proyectos sociales repartidos por toda la geografía balear.

"Somos una empresa muy arraigada en las islas y entendemos que formar parte del territorio también implica devolver a la sociedad una parte de lo que recibimos."

Cap Rocat, una alianza coherente con su forma de entender la empresa

Dentro de esa estrategia de posicionamiento de marca se enmarca también la colaboración con el Festival Cap Rocat.

Para Josep Maria Pastor, el certamen comparte muchos de los valores que Proa quiere asociar a su identidad: excelencia, cuidado por los detalles, calidad de la experiencia y una estrecha vinculación con Baleares.

La participación del grupo va más allá del patrocinio. Este año BMW, una de las marcas que representa Proa, colaborará activamente en la logística del festival mediante la cesión de vehículos destinados a los desplazamientos de artistas e invitados, un apoyo que resulta esencial para el funcionamiento de un evento de estas características.

"Cada edición nos permite conocer mejor el proyecto y descubrir nuevas formas de colaborar. La idea es seguir creciendo junto al festival y aportar cada vez más valor."

Porque, al igual que sucede con sus clientes, Proa entiende que las mejores relaciones no se construyen en una única operación comercial, sino compartiendo experiencias, generando confianza y dejando una huella que permanece en el tiempo. Una filosofía que explica por qué, en un sector tradicionalmente dominado por las grandes marcas de automoción, el grupo balear ha decidido que su mayor activo sea, precisamente, el nombre que figura en la puerta de todos sus concesionarios: Proa.

Cuando la marca deja de ser el coche: la estrategia con la que Proa Group marca la...