La presión sobre el mercado inmobiliario balear sigue transformando los hábitos residenciales. Según el último informe de Idealista, Palma se sitúa entre las capitales españolas con mayor crecimiento de la oferta de habitaciones en alquiler, con un aumento interanual del 71% en el segundo trimestre de 2025. Este auge contrasta con la evolución de los precios, que han caído un 10%, situándose en una media de 450 euros al mes por habitación.
El dato coloca a Palma como la cuarta ciudad más cara de España para alquilar una habitación, solo por detrás de Barcelona (570 €), Madrid (527 €) y San Sebastián (475 €). Sin embargo, el desplome del precio respecto al año pasado sugiere que la elevada disponibilidad de habitaciones está moderando la tensión en este segmento.
Otro fenómeno destacado es la fuerte caída en la competencia por cada anuncio: la demanda relativa ha retrocedido un 28%, la mayor bajada junto a Barcelona y Valencia.
Este viraje hacia el piso compartido responde a una tendencia cada vez más evidente en Mallorca: la dificultad de acceder a una vivienda en alquiler tradicional. Los precios del arrendamiento en la isla, impulsados por la presión turística, la falta de suelo y la elevada demanda internacional, han llevado a muchos residentes —especialmente jóvenes y trabajadores temporales— a optar por compartir vivienda como única vía asequible.
El mercado balear, caracterizado actualment por un elevado peso de la vivienda turística, parece estar experimentando un cambio de paradigma. La habitación en alquiler se está consolidando no solo como una solución transitoria, sino como una alternativa estructural en un contexto donde alquilar un piso completo se vuelve prohibitivo para amplias capas de la población.
Los datos de Palma anticipan un fenómeno que puede extenderse al conjunto de Mallorca: un mercado cada vez más polarizado entre la vivienda turística de corto plazo y el alquiler de habitaciones como refugio para los residentes.
