La patronal PIMEM-Restauración ha rechazado el proyecto de reforma de la ley antitabaco aprobado por el Gobierno y considera que la prohibición de fumar en terrazas y otros espacios exteriores supone una medida «desproporcionada, punitiva y desconectada de la realidad económica» de los pequeños negocios y del sector turístico.
La organización empresarial considera que la nueva regulación tendrá un impacto especialmente relevante en Baleares, donde las terrazas forman parte esencial de la actividad de bares, restaurantes y establecimientos de ocio, especialmente durante los meses de temporada alta.
PIMEM-Restauración sostiene que la reforma se plantea sin tener suficientemente en cuenta el peso de los servicios en la economía española y el papel de la hostelería independiente como uno de los principales motores de la actividad económica y del empleo en los municipios.
Según la patronal, la restricción del uso de los espacios exteriores puede afectar a la afluencia de clientes habituales y visitantes, con un impacto potencial sobre los ingresos de los establecimientos y sobre el empleo en un sector formado mayoritariamente por pequeñas empresas y autónomos.
El hostelero no puede convertirse en el vigilante de la ley
Uno de los principales motivos de rechazo de PIMEM-Restauración es la responsabilidad que, a su juicio, la nueva normativa trasladaría a los propietarios y trabajadores de los establecimientos.
La patronal considera que los hosteleros podrían verse obligados a actuar como «vigilantes» frente a comportamientos individuales de los clientes, asumiendo el riesgo de enfrentarse a ellos y de responder ante posibles sanciones por conductas que no siempre pueden controlar.
Para PIMEM-Restauración, esta situación genera una posición de indefensión para los autónomos y empresarios del sector, que tendrían que asumir nuevas obligaciones de control sin disponer de herramientas suficientes para garantizar el cumplimiento de la norma.
Más costes para negocios con márgenes ajustados
La patronal también critica los costes que, según su análisis, puede generar la aplicación de la nueva regulación.
Entre ellos cita la necesidad de adaptar la cartelería y modificar determinados elementos vinculados a la imagen comercial de los establecimientos, incluidos los elementos que incorporen logotipos o referencias a productos relacionados con el tabaco.
PIMEM-Restauración considera que estos gastos se sumarían a unos costes laborales y operativos ya elevados y que afectarían especialmente a los pequeños negocios, que trabajan con márgenes cada vez más ajustados.
La organización empresarial reclama que el Gobierno tenga en cuenta la realidad económica de la hostelería y el impacto que las nuevas obligaciones pueden generar sobre la viabilidad de los negocios.
Para la patronal, la reforma debería abordar la protección de la salud pública sin trasladar toda la responsabilidad de su aplicación a los empresarios y trabajadores de bares y restaurantes.
La entrada en vigor de la nueva normativa todavía depende de su tramitación parlamentaria. El proyecto contempla la prohibición de fumar y vapear en terrazas de bares y restaurantes, además de playas, piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas y otros espacios públicos.
Desde PIMEM-Restauración consideran que el debate debe incorporar también el impacto económico de las nuevas restricciones en territorios turísticos como Baleares, donde la actividad hostelera y los espacios exteriores tienen un peso especialmente relevante en la oferta turística y en la economía local.

