El problema de la ocupación ilegal de viviendas ha dejado de ser una anécdota para convertirse en un elemento estructural del mercado inmobiliario español. Según los últimos datos de Idealista correspondientes al tercer trimestre de 2025, más de 23.000 viviendas en España se encuentran okupadas y puestas a la venta, lo que supone ya el 3% del total de la oferta nacional.
En el caso de Palma, la incidencia es del 2,5%, con 184 viviendas okupadas actualmente en venta, una cifra que sitúa a la capital balear entre las ciudades con mayor número absoluto de casos del país, solo por detrás de Barcelona, Madrid, Sevilla, Murcia, Málaga y Valencia.
Desde Idealista advierten de que la venta de viviendas sin posesión se está normalizando y que muchos propietarios “se rinden hartos de esperar la intervención de la justicia”. Según Francisco Iñareta, portavoz del portal inmobiliario, “esta situación obliga a vender inmuebles a precios que en ocasiones apenas alcanzan la mitad de su valor real”.
“Todos los mensajes que tratan de minimizar la okupación solo refuerzan la sensación de desprotección y provocan la retirada de más viviendas del mercado del alquiler”, subraya Iñareta.
Cataluña, epicentro del problema
El estudio revela que Cataluña concentra el 39% de todas las viviendas okupadas a la venta, con Barcelona a la cabeza (855 inmuebles en la capital y más de 6.500 en toda la provincia). Le siguen Madrid (1.542 viviendas okupadas) y Murcia (1.395).
Las ciudades con mayor porcentaje de pisos okupados son Girona (8,9%), Tarragona (8,8%), Sevilla (8,4%), Almería (6,4%) y Murcia (6,3%). En el extremo opuesto, Soria se mantiene como la única capital española donde no existe ninguna vivienda en esta situación.
Baleares, con menor incidencia pero preocupación creciente
Aunque Baleares está por debajo de la media nacional, el peso del fenómeno preocupa al sector inmobiliario local, que teme un efecto contagio.
Los expertos consultados apuntan a que la inseguridad jurídica y la lentitud judicial están empujando a más propietarios a vender sus viviendas okupadas, generando una distorsión del mercado que se traduce en menos oferta de alquiler y precios inflados para los inmuebles libres.
En palabras de un agente inmobiliario mallorquín consultado por Economia de Mallorca, “en Palma ya no se habla de casos aislados: cada mes recibimos consultas de propietarios con pisos okupados que no pueden recuperar. El problema se está cronificando y empieza a afectar a la confianza inversora”.
Idealista insiste en que revertir esta tendencia requiere políticas claras de protección a la propiedad privada, así como medidas efectivas para acelerar los procesos de desocupación.
El fenómeno, dicen, no solo impacta en el valor de los activos, sino que erosiona la credibilidad del mercado inmobiliario y la seguridad jurídica, elementos esenciales para la estabilidad económica y la inversión en territorios como Baleares.
