En un arranque de 2025 marcado por la presión de la demanda sobre la oferta y la consolidación del interés por las capitales de provincia, el mercado residencial en Baleares mantiene su protagonismo gracias al precio medio de sus viviendas, situándose en la cúspide del ranking elaborado por idealista/data.
Aunque ciudades como Madrid, Valencia, Zaragoza o Pamplona concentran buena parte del apetito comprador, en la clasificación de los municipios más caros del país destaca de forma sobresaliente la presencia de tres localidades baleares. Santa Eulalia del Río, con un precio medio de 1,92 millones de euros, y Calvià, rozando los 1,76 millones, ocupan el segundo y tercer puesto respectivamente en el ranking nacional, solo por detrás de Benahavís (Málaga). A estos dos municipios se suma Palma, capital de las Islas, que aparece en la posición 22 del listado de demanda y en el puesto 17 por precio, con una media de 728.240 euros por vivienda.
Este escenario refuerza el posicionamiento de Baleares como una de las zonas más exclusivas para adquirir una propiedad en España. No solo por los precios que alcanza el metro cuadrado, sino por el sostenido interés que despierta, especialmente entre un público internacional que valora la calidad de vida insular, el clima y el entorno natural.
Eivissa (835.977 €), Llucmajor (799.738 €) o Manacor (499.310 €) también aparecen entre los municipios más caros, subrayando el peso del archipiélago en la franja alta del mercado.
Un mercado en dos velocidades
El informe de idealista/data muestra cómo, mientras el grueso de la demanda se concentra en grandes ciudades con alta densidad y oferta laboral, el lujo se desplaza hacia zonas con atractivo residencial de alto nivel. Baleares, con un mercado muy tensionado y una oferta limitada, se sitúa así en una especie de "segunda velocidad", orientada al comprador de alto poder adquisitivo y con un perfil más inversor o internacional.
Este fenómeno también lanza un mensaje claro sobre los retos que enfrenta la vivienda en el archipiélago: accesibilidad, escasez de oferta y el riesgo de desajuste entre la demanda local y los precios reales de mercado.
