La regeneración del sector agroalimentario balear pasa por resolver problemas estructurales que afectan de forma directa al pequeño productor ecológico. Así lo afirmó Miquel Coll, presidente de la Associació de la Producció Agrària Ecològica de Mallorca (APAEMA), durante su intervención en el Foro EDM, donde alertó sobre las dificultades para crecer y distribuir producto local de forma eficiente. Este evento se llevó a cabo con la colaboración de BBVA y del Consell de Mallorca.
Coll explicó que uno de los principales retos es el acceso a la tierra: “Emprender en el campo es complicado si no tienes dónde cultivar. No se trata solo de producir, sino de poder aumentar escala para llegar a más clientes”, señaló. En este contexto, subrayó la importancia de crear estructuras cooperativas que permitan a los pequeños productores agruparse, compartir servicios y organizar la comercialización con mayor fuerza y eficiencia.
También hizo hincapié en las dificultades logísticas, especialmente con producto fresco, y en la necesidad de desarrollar canales de distribución propios que hagan viable competir con grandes operadores: “Los márgenes que manejan los productos ecológicos son más ajustados, y sin escala es muy difícil sostener la distribución”.
Como solución estratégica, Coll propuso reforzar la compra pública como herramienta para impulsar el producto local, especialmente en escuelas, hospitales y centros públicos: “Es una vía directa de visibilidad y una palanca para crear demanda estructural. El producto local debe estar también en la mesa de quienes más lo necesitan”.

