sábado. 13.08.2022
EMPRESARIOS CON VALOR - ASIMA

Toni Borrull: " Para superar esta situación necesitamos de nuestra seriedad y perseverancia en el trabajo"

El actual director de Mayfe apuesta por la prudencia y la previsión como valores para poder salir de épocas de crisis

Líder nato, se vio solo ante la empresa familiar con poco más de treinta años. Toni Borrull afrontó el liderazgo repentino tras la desaparición de su padre, un ejemplo y un recuerdo que mantiene vivo. Su empresa, Mayfe, es un referente en el suministro de la construcción y un termómetro perfecto de los vaivenes de la economía balear.

 

Con tino, prudencia y lo aprendido de su padre, Borrull afrontó las vicisitudes de quien tiene un camino claro y preciso. Mayfe es una empresa familiar que nació al calor del boom económico de los 60 y fue fundada por los hermanos Borrull. Antonio, padre del entrevistado, “vino con diecisiete años desde Barcelona a la Isla con su familia. Mi abuelo paterno era gerente de Motores de Explosión S.A., una empresa industrial catalana que tenía una sucursal en la calle Aragón”.

 

Por aquel entonces, y pese a su edad, el padre de Toni Borrull ya mostraba inquietudes por emprender, así que después de un tiempo trabajando para otros, se estableció por su cuenta. “Se dedicó a las representaciones de productos para la construcción y con la ayuda económica de su madre, mi padre, junto a sus hermanos, abrieron un pequeño local cerca del Pont d’es Tren de Palma”.

 

Este sería el inicio de su trayectoria bajo el nombre Borrull Suministros Construcción. Los tres hermanos fundadores de la empresa se repartieron las funciones, tales como administración, compras y ventas. Antonio el que llevaba la dirección de la misma.

 

Era 1962. Antonio Borrull padre tenía 26 años y por fin se había casado con su novia de toda la vida. Era todo “tan rápido en aquel tiempo” que Toni Borrull nació al año siguiente. La década de los 60 fue una época dorada en la que nacieron multitud de empresas en la Isla. El caldo de cultivo perfecto para los emprendedores, “gente con ambición, porque en aquel tiempo no había casi nada. Muchas carreteras estaban sin asfaltar y la mano de obra predominaba sobre la maquinaria. Era una oportunidad para gente con ímpetu y ganas de trabajar”, recuerda Borrull, en contraste con la feroz competitividad de hoy en día, con un Internet que permite estar al alcance de todo lo imaginable con solo un click.

 

A principios de los 80 la empresa se convirtió en una sociedad anónima, pasando a denominarse Maquinaria y Ferretería, S.A. (Mayfe). En ese momento se muda al polígono de Son Castelló, cuando el concepto de polígono industrial encaja con la rápida expansión de la empresa. “En esa época yo estaba haciendo la mili. No era buen estudiante y me puse a trabajar en Mayfe. Era algo que siempre me había gustado. Desde pequeño me sentí atraído por el trabajo de mi padre, por la dedicación e ilusión con que lo vivía”, cuenta Toni.

 

"De mi padre aprendí el sacrificio y el valor que tenía que dar a las cosas"

 

El empresario recuerda que “de él aprendí el sacrificio y el valor que tenía que dar a las cosas. Quería que me las ganara. Recuerdo que cuando gané mi primer sueldo me dijo que tenía que entregarle a mi madre una tercera parte del mismo. O como cuando quise comprarme mi primer coche a los 18 años. Era, y sigo siendo, muy aficionado al motor y el coche que me hubiera gustado tener en ese momento no era adecuado por mi edad y a mi escasa experiencia como conductor. Seguí el consejo de mi padre y esperé. Me lo tuve que ganar con gran esfuerzo y compromiso. Al cabo de unos años pude comprarlo, esta vez sí, con un poco de su ayuda”.

 

Borrull hace memoria sobre su experiencia en la empresa familiar. “Empecé trabajando como mozo en el almacén y poco a poco fui conociendo las diferentes áreas de la empresa, tanto logísticas como comerciales”. En aquellos años “vivimos diferentes circunstancias tanto a nivel personal, como los problemas de salud de uno de mis tíos, como a nivel profesional. La crisis del año 90 empezaba a dar señales. Hasta que desgraciadamente en el año 1993 mi padre fallece de forma repentina”, cuenta el empresario.

 

“Fue un golpe demasiado duro para todos: la familia, el personal de la empresa, amigos…”. La desaparición de Antonio Borrull “fue el acontecimiento clave que supuso un cambio radical, a nivel profesional y personal. A partir de ese momento toda nuestra vida cambia. Fueron años complicados con diferencias familiares, durante los cuales tuve el apoyo de mi familia directa para coger las riendas de la empresa”.

 

Aunque Toni Borrull lamenta no haber seguido estudiando, “algo imprescindible hoy en día para poder dirigir una empresa, reconozco que no me ha ido mal del todo”. Tras ese largo período “disfrutamos de unos años económicos muy buenos que supimos aprovechar, lanzándonos a explorar el mundo del alquiler de maquinaria, por lo que adquirimos nuevas instalaciones para ese fin”.

 

Desgraciadamente la burbuja inmobiliaria que explotó en 2008 “nos metió en la crisis más dura y larga que hayamos sufrido hasta ese momento. Fue mi primera crisis como gerente de la empresa. La facturación cayó un 50 por ciento en dos años. Nos obligó a reestructurarnos y a buscar continuamente soluciones para sobrevivir, intentamos no prescindir del personal. Y debo reconocer que gracias a su dedicación y su esfuerzo pudimos salir adelante”.

 

La crisis del 2008 supuso una importante lección para Antonio Borrull: “Somos gente prudente y conservadora. Si viene otra crisis no nos pasará lo mismo. Porque nos preparamos”. Ante lo que tiene que venir, Borrull ha decidido “dejar de pensar en el crecimiento. A veces más no se traduce en más. Más naves, más trabajadores, más cosas que comprar... Tienes que facturar más y aparecen más riesgos. Y de repente algo falla”, cuenta.

 

Y el instinto de Antonio Borrull no falla: lo que parecía un año tranquilo ha dado un vuelco con la aparición de la pandemia del coronavirus. “Respecto a esta nueva situación que nos ha tocado vivir 2020, creo que ha sido tan inesperada y trágica, sobre todo al tratarse de un tema sanitario. Creo que esta epidemia nos traerá a su vez una recesión económica inmediata que afectará a todos los sectores de la población”, vaticina el empresario.

 

Borrull advierte que “estoy convencido que habrá un antes y un después de la Covid-19. Para superar esta situación necesitamos de nuestra seriedad y perseverancia en el trabajo. Es una realidad que nos afecta a todos y que nos obligará a pensar en el futuro de otra forma”.

 

"Habrá un antes y un después de la Covid-19"

 

Su experiencia vital y profesional se enfrenta a este nuevo desafío que ha hecho tambalear el mundo y que requiere de reflejos y sentido común para superarlo. En la definición de ‘buen empresario’ que tiene Antonio Borrul como referente aparece “la satisfacción de ver que hacemos las cosas bien. De haber conseguido una imagen de empresa solvente y de referencia en el suministro de la construcción.

 

La empresa familiar Mayfe ha luchado por ponerse al día e innovar, con iniciativas como el alquiler de herramientas”. ¿Qué diría Antonio Borrull padre si levantara la cabeza? “Imagino que se sentiría orgulloso de ver que he sido capaz de mantener la empresa que empezó siendo su sueño pero que también se ha convertido en el mío”, dije con orgullo Toni Borrull.

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