Las palabras importan. Y en el mundo empresarial, a veces, determinan decisiones, rumbos y hasta destinos. Juan Antonio Tormo, emprendedor, empresario y directivo con décadas de experiencia, presenta en Palma este jueves 'La importancia de una frase', un libro que revisa, cuestiona y reinterpreta algunos de los mantras más repetidos del emprendimiento. En esta entrevista reflexiona sobre el exceso de positivismo, los dogmas heredados y la necesidad urgente de pensar —y dudar— en un entorno empresarial cada vez más exigente.
-El título La importancia de una frase sugiere que las palabras no son inocentes. ¿Hasta qué punto crees que algunas frases han condicionado la forma de emprender en las últimas décadas?
-Como bien sugieres, las frases no son inocentes. Cuando se declara una guerra suele haber una declaración previa en forma de frase. Las palabras son el “conjuro” para muchos emprendedores; de hecho, en muchas ocasiones marcan un punto de inflexión. Cuántas veces he escuchado a emprendedores y empresarios decir: “cuando leí esta frase, algo cambió en mí, me di cuenta de…”.
-Tras décadas como emprendedor, empresario y directivo, afirmas que muchos mantras del emprendimiento ya no encajan con la realidad actual. ¿Qué ha cambiado más: el mundo empresarial o las frases que seguimos repitiendo sin cuestionar?
-Sin duda, el mundo. Las crisis de los últimos 30 años dejan huella, los valores han cambiado y los medios son diferentes. Por eso entendía que era inevitable una revisión, en este caso en forma de libro, asumiendo el riesgo de “versionar” a los “grandes”.
-En el libro revisas frases que hoy chocan con los valores sociales, la coyuntura económica o el sentido común. ¿Cuál es el mantra emprendedor que consideras más peligroso si se aplica hoy sin una lectura crítica?
-Los valores que conocíamos hace décadas se transformaron en un “buenismo” que nos ha perjudicado enormemente. Las empresas se crean con una finalidad, pero si la cuenta de explotación no te acompaña, no habrá “finalidad”. Ganar dinero con una empresa no es una mala idea, es una obligación para mantenerse. Sin embargo, este concepto no ha sido bien visto por parte de un sector de la sociedad, hasta el punto de que ya no oigo a empresarios decir que quieren ganar dinero, sino que hablan de sostenibilidad, crecimiento sostenido, etc. La realidad es que, si no ingresas, no hay empresa; y si no hay empresa, no puedes pagar impuestos, ni generar empleo, ni contribuir al crecimiento del país.
-Vivimos rodeados de mensajes motivacionales y recetas rápidas para el éxito. ¿Crees que el exceso de positivismo ha distorsionado la percepción real de lo que significa emprender?
-Lo veo constantemente desde hace años. El emprendedor suele tener una buena base técnica de aquello en lo que quiere emprender, pero nulos o muy bajos conocimientos del mundo empresarial. Eso explica, entre otras cosas, la alta tasa de defunción de empresas en los primeros años, o incluso en los primeros meses.
-A lo largo del libro reinterpretas 333 frases, algunas de forma claramente necesaria y otras incluso “herética”. ¿Cuál fue la reinterpretación que más te removió personalmente al escribirla?
-Tuve muchas, porque cito frases de Albert Einstein, Bill Gates, Steve Jobs o Robert Kiyosaki, entre otros. Pero hubo una que he dejado en blanco: no me he atrevido a versionarla. Será un reto más para el lector. Es esta: “No he fracasado. Solo he encontrado 10.000 maneras que no funcionaron”, de Thomas Edison.
-Muchos emprendedores jóvenes se frustran al no cumplir expectativas irreales. ¿Qué frases deberíamos dejar de repetir a quien está empezando hoy un proyecto empresarial?
-Todas las que tienen relación con el esfuerzo entendido como horas infinitas de trabajo o con levantar un negocio solo a base de sudar. Hay que sustituirlas por frases relacionadas con tener un buen plan de negocio, desarrollar una cuenta de explotación realista, hacer un estudio de la competencia exhaustivo o aprender a comunicar. Hoy, trabajar muchas horas no equivale a tener éxito. De hecho, suelo decir que cuando trabajas no ganas dinero, sino cuando piensas.
"Cuando trabajas no ganas dinero, sino cuando piensas"
-El libro invita al lector a escribir, cuestionar y crear sus propias frases. ¿Por qué consideras que pensar y dudar es hoy una herramienta tan importante como emprender?
-En el mundo de los negocios hay que tomar decisiones a diario. Para eso tienes que tener entrenada la mente y contar con recursos. Entrenar el cerebro escribiendo o leyendo es una muy buena idea. Además, lo que escribes es lo único que puedes releer; lo que se dice, salvo que se grabe, termina perdiéndose.
-Frente al discurso del crecimiento constante y el éxito rápido, ¿qué valores deberían sustituir a los viejos dogmas del “crecer a cualquier precio”?
-El crecimiento o la expansión ya no son una propuesta, son una exigencia para sobrevivir en el mundo empresarial. Que eso te lleve al éxito será la consecuencia; el trabajo viene antes. El “crecer a cualquier precio” sencillamente no es real. Emprender ya conlleva un precio, y si no lo sabes, puede ser doloroso cuando te des cuenta.
"El crecer a cualquier precio sencillamente no es real"
-Más allá de ser un libro de citas, esta obra parece una invitación a revisar el propio camino profesional. ¿Qué tipo de lector crees que sacará mayor provecho de La importancia de una frase?
-El libro tiene un enfoque claro hacia el emprendedor, el autónomo y el empresario, pero mientras lo escribía me di cuenta de que a cualquier persona con inquietudes le puede resultar útil. Es un libro para enfrentarte a él, un reto, y eso genera adrenalina. No puedo dejar de reseñar la importancia que tiene para mí —y para este libro— el prólogo de Fernando Botella, CEO de Think&Action, biólogo, escritor, comunicador y consultor estratégico en grandes compañías de todo el mundo. Fue la persona que creyó en este libro desde el minuto uno y nos regaló un prólogo brillante.
-El 5 de febrero presentas el libro en Palma de Mallorca. Si tuvieras que resumir su mensaje en una sola frase —propia— para los lectores de Economiademallorca.com, ¿cuál sería?
-Venir a esta presentación será una inversión: haremos que el tiempo que inviertas en venir —que es lo más valioso que una persona posee— valga la pena.
