Mallorca ha vuelto a situar el futuro de su principal motor económico en el centro del debate. La Cambra de Comerç de Mallorca acogió la jornada De la intensidad al valor: la necesaria adaptación del modelo turístico, un encuentro impulsado por el Banco de España que puso sobre la mesa una idea compartida: el actual modelo turístico debe evolucionar si quiere seguir siendo viable económica y socialmente en el largo plazo.
La sesión, celebrada en el marco de los Viernes de Transición del Banco de España, reunió a representantes institucionales, expertos económicos y empresariales para analizar cómo el cambio climático, la presión sobre los recursos y la transformación de la demanda turística obligan a replantear las bases del sector en territorios altamente dependientes del turismo como Baleares.
Durante la apertura institucional, el presidente de la Cambra, Eduardo Soriano, defendió una visión amplia de la sostenibilidad, advirtiendo de que no puede limitarse únicamente al ámbito medioambiental. “Sin sostenibilidad económica no hay transición posible”, señaló, apuntando a la necesidad de asumir costes, inversiones y cambios estructurales que garanticen la viabilidad del modelo. En su intervención, Soriano subrayó que el reto no es menor y que el debate sigue abierto en cuestiones clave como productividad, rentabilidad y capacidad de adaptación del tejido empresarial.
La subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, fue la encargada de abrir el bloque técnico de la jornada con una intervención centrada en los riesgos económicos y financieros derivados del cambio climático. Núñez advirtió de que el turismo es uno de los sectores más expuestos a estos impactos y destacó la importancia de anticiparlos, especialmente en economías insulares. En este contexto, defendió la integración de criterios de sostenibilidad en la toma de decisiones económicas como un elemento clave para reforzar la resiliencia del sistema productivo.
El debate se trasladó después al ámbito empresarial. El vicepresidente de la Cambra, Josep Lluís Aguiló, puso el foco en la preparación del tejido empresarial y del comercio vinculado al turismo. Según explicó, el cambio climático ha dejado de ser una variable externa para convertirse en un factor económico que afecta directamente a la competitividad, la demanda y los costes. Aguiló señaló que la adaptación pasa por anticipar riesgos, mejorar la eficiencia, apostar por la digitalización, diversificar la oferta y reforzar el vínculo con el producto local.
A lo largo de la jornada se abordaron también otros retos estructurales del turismo balear, como la desestacionalización, la presión sobre los recursos naturales, la necesidad de diversificar la economía y el papel de la innovación y la inversión a largo plazo para generar mayor valor añadido.
El encuentro concluyó con una llamada a reforzar la colaboración entre administraciones públicas, empresas y sector financiero para impulsar una transición ordenada del modelo turístico. Un cambio que, según coincidieron los participantes, debe permitir mantener la capacidad de generar empleo y riqueza, pero sobre bases más sólidas, resilientes y compatibles con el bienestar social y la estabilidad económica de las islas.
