miércoles. 27.09.2023

Estamos viviendo una de las situaciones más extremas e impredecibles de la historia reciente mundial. La pandemia del COVID-19 exige el confinamiento de millones de personas en numerosos países como principal medida de contención. Esta crisis supone un reto tanto a nivel político como sanitario, pero también a nivel emocional para todos los individuos que ven su libertad de movimientos totalmente limitada por un periodo de tiempo todavía indeterminado. Este último aspecto es uno de los que más preocupa ya que es el estrés producido por el aislamiento algo con lo que todos debemos lidiar, sumado a la incertidumbre de los diferentes estadios por los que pasaremos durante las próximas semanas.

 

En China, país que ya ha empezado a dar por controlada la pandemia, y, por tanto, a levantar las medidas de confinamiento, han comenzado a hacer un análisis de todo lo que han vivido. Ipsos China ha definido las diferentes fases emocionales por las que ha pasado la población para que sirva de guía a los países en los que todavía están en una etapa temprana de la crisis. Información que además, resulta muy útil para las empresas que necesitan encontrar nuevas fórmulas de contactar con sus consumidores en una situación tan crítica.

 

Las fases identificadas son siete:

  1. Incredulidad. Este primer momento está marcado por la confusión y el miedo provocados por una gran cantidad de información muy imprecisa y la proliferación de rumores de dudosa veracidad.
  2. Preparación. En esta fase es cuando se empiezan a cambiar los planes, almacenar suministros y a hacer frente al falta de existencia y escasez de determinados productos.
  3. Ajuste. Es el momento en que se empieza a adaptar realmente el día a día a las nuevas restricciones y situaciones nuevas según van surgiendo. Se elaboran las nuevas rutinas
  4. Aclimatación. En esta fase se afianzan las nuevas rutinas y se hace frente a los retos diarios tanto del aburrimiento o desidia como ante el contacto familiar forzado continuo. Se empiezan a descubrir aspectos positivos de la nueva situación a medida que la gente explora nuevas actividades e intereses en los que dedicar el tiempo.
  5. Resistencia. Aumenta la tensión con el paso del tiempo ante las restricciones de movimiento y una vida social limitada al máximo, algo que afecta directamente en el estado de ánimo y las relaciones personales. Un estado que se agrava ante la incertidumbre sobre cuánto va a durar este confinamiento.
  6. Alivio. En esta etapa se empieza a sentir alivio y esperanza ante la reapertura de negocios, ya que se vislumbra el final de esta situación. La gente se siente feliz ante la posibilidad de reemprender su vida con normalidad.
  7. Temor. Tras el alivio asaltan nuevas preocupaciones sobre la seguridad laboral y financiera tras esta crisis, cuando las consecuencias económicas empiezan a ser evidentes.

 

Desde Ipsos en España han querido conocer en qué fase de las anteriores nos encontramos los españoles, para ello han realizado una consulta en su comunidad What&Why, y el resultado ha sido que nos encontramos en la fase 3: Ajuste. Estamos empezando a adaptar nuestras rutinas al confinamiento, la conciliación de la vida familiar y laboral, ya que ahora todo se da en el mismo espacio, así como a limitar al máximo las salidas de casa y tener solo relación a distancia con amigos y seres queridos.

 

En nuestro país nos quedan todavía cuatro fases por las que pasar, cuya llegada no es exacta, por ello, desde Ipsos realizarán actualizaciones semanales para monitorizar el estado emocional en el que se encuentra la población en cada momento. El objetivo final es dotar a las empresas de información accionable para que puedan activar acciones para comunicarse con sus clientes, ajustando esas comunicaciones a cada una de las fases.

Las 7 fases emocionales del confinamiento: vamos por la fase 3