miércoles. 05.10.2022

 

La sauna solo tiene beneficios para la salud de las personas. Y es que el calor seco que se proporciona en su interior es un agente estupendo para luchar contra todo tipo de virus y aumentar las defensas de nuestro cuerpo, fundamentales para eliminar todo tipo de toxinas del organismo, entre las que se encuentran las células tumorales.

 

A ello hay que sumar otros aspectos positivos. Y es que abre los poros y elimina del cuerpo metales pesados (como el plomo y el mercurio), además del alcohol y la nicotina; combate el colesterol, el insomnio y el estrés; mejora la presión sanguínea y el sistema respiratorio; y atenúa los dolores musculares y óseos.

 

CÓMO USAR LA SAUNA. Debemos seguir una serie de pasos a la hora de utilizar las saunas. Para empezar, tendremos que ducharnos con agua tibia para entrar con la piel limpia. Después, alternaremos sauna con ducha de agua fría. Por ejemplo, intercalaremos dos sesiones de 10 o 15 minutos con otras tantas duchas frías, para acabar con una última de calor de 5 minutos.

 

Es importante abrigarse bien cuando acabemos y darnos un pequeño respiro para poder recuperarnos bien de la bajada de tensión que experimentaremos. También tendremos que hidratarnos bebiendo, poco a poco, agua o bebida isotónica.

 

Por otro lado, las personas que sufren algún tipo de problema cardíaco deben consultar con su médico si pueden o no tomar sesiones de sauna. Igualmente, no se recomienda entrar con el estómago vacío o lleno ni hablar en el interior, ya que el ambiente puede cargarse y afectar a la circulación.

La sauna, el arma perfecta para luchar contra los virus y las células tumorales
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