La restauración en Mallorca ha logrado cerrar una Semana Santa de contrastes con un balance más positivo de lo esperado, tras sobreponerse a un inicio marcado por el mal tiempo y recuperar pulso en los días clave. El sector encara ahora abril con un objetivo claro: evitar el tradicional parón postvacacional y consolidar una actividad sostenida que sirva de puente hacia la temporada alta, sin recurrir a subidas de precios.
Según el presidente de Restauración Mallorca CAEB, Juan Miguel Ferrer, las condiciones meteorológicas —especialmente el viento y las bajas temperaturas— penalizaron la actividad durante los primeros días, afectando de lleno a uno de los motores del consumo en estas fechas: las terrazas. Sin embargo, el cambio de tendencia a partir del viernes permitió reactivar la demanda, dejando un tramo final “corto pero muy intenso”, con buen comportamiento tanto del cliente local como del turista.
Este giro ha permitido al sector salvar el primer gran test de la temporada, aunque ahora todas las miradas están puestas en abril. La patronal considera clave mantener una evolución estable —o incluso ligeramente al alza— en las próximas semanas para enlazar con mayo y junio sin el habitual descenso tras las vacaciones.
En este contexto, factores externos como la situación geopolítica en destinos competidores podrían jugar a favor de Baleares, contribuyendo a sostener la llegada de visitantes. No obstante, el sector se muestra prudente: una caída de la actividad en este momento tendría un impacto directo en la rentabilidad de los establecimientos, especialmente después del esfuerzo en aperturas y contratación realizado en las semanas previas.
Más allá de la demanda, la principal preocupación sigue estando en los costes. La presión de las materias primas continúa marcando la hoja de ruta de los empresarios, que afrontan la temporada con una estrategia clara: contener precios para no frenar el consumo.
Este equilibrio entre rentabilidad y competitividad se perfila como el gran desafío de 2026. El sector asume que trasladar la inflación al cliente podría comprometer la recuperación, por lo que apuesta por absorber parte del incremento de costes y proteger así la demanda en un momento clave para consolidar la temporada turística.
