En los últimos años, los conductores de Uber han tenido varios enfrentamientos con la empresa. Pero esta vez, el motivo de la disputa no es simplemente cuánto ganan, sino cómo se decide ese pago: un algoritmo que, según denuncian, les está reduciendo los ingresos sin explicación clara.
La organización sin ánimo de lucro Worker Info Exchange (WIE), que defiende los derechos de los trabajadores de plataformas, acaba de enviar una advertencia legal a Uber Europa. ¿La queja? Que los algoritmos que la empresa usa para calcular los pagos han venido bajando las ganancias de miles de conductores sin avisar y sin explicar por qué.
Pero además, WIE sostiene que Uber está usando datos personales de los trabajadores de forma indebida, vulnerando las normas de protección de datos en Europa. En su carta, exige que se suspenda el sistema actual y se retome un modelo de pagos más transparente. También solicita compensaciones para quienes han perdido ingresos por este sistema.
¿Cómo empezó todo?
En 2020, Uber introdujo el sistema de “tarifa anticipada”, donde los pasajeros podían ver el precio del viaje antes de aceptarlo. Pero tres años después llegó un cambio importante: la “tarifación dinámica”, que ajusta los precios en tiempo real según la demanda y otros factores.
Desde entonces, muchos conductores notaron que las tarifas eran cada vez más impredecibles. Rutas que antes pagaban bien empezaron a dar menos dinero, sin razones claras. El algoritmo hacía ajustes repentinos y los ingresos comenzaron a caer.
Ante las quejas, WIE se unió a investigadores de la Universidad de Oxford para estudiar el impacto del nuevo modelo. El estudio reveló que el ingreso promedio por hora había disminuido durante el primer año de implementación del sistema dinámico.
Más trabajo, menos claridad
El estudio analizó grandes volúmenes de datos reales y encontró un patrón preocupante: mientras Uber retiene una mayor parte del valor de cada viaje, los conductores ganan menos por hora. Además, las tarifas cambian con más frecuencia, lo que dificulta prever cuánto se puede ganar en una jornada.
Muchos conductores dicen que tienen que trabajar más horas para alcanzar los ingresos que antes lograban en menos tiempo. Y en muchos casos, ni siquiera entienden por qué un trayecto paga menos que otro, aunque sean similares.
Según WIE, Uber ha entrenado sus algoritmos con el historial de cada conductor, y ahora esos mismos datos se están usando para pagarles menos. Como este proceso ocurre sin que haya supervisión humana ni transparencia, estaría violando el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la Unión Europea.
La respuesta de Uber
Uber, por su parte, niega los señalamientos. En un comunicado, la empresa aseguró que su modelo sigue ofreciendo flexibilidad y control, ya que los conductores pueden ver la tarifa y los detalles del trayecto antes de aceptarlo.
También señalaron que el estudio de Oxford reconoce ciertas limitaciones, como el hecho de que no se puede aislar con precisión el efecto del modelo dinámico frente a otros cambios del mercado.
Respecto al uso de datos, la empresa argumenta que necesita sistemas automatizados para manejar millones de trayectos en tiempo real, y que estos algoritmos ayudan a equilibrar la oferta y la demanda.
El caso va rumbo a tribunales
Como Uber no ha respondido favorablemente, WIE se prepara para llevar el caso ante los tribunales de Ámsterdam, bajo la ley neerlandesa de reparación colectiva.
Expertos legales creen que esta demanda podría convertirse en un precedente importante sobre cómo se regulan los sistemas automatizados en entornos laborales. Aunque ya ha habido casos similares, ninguno ha abordado a esta escala un modelo de pagos basado íntegramente en datos y algoritmos.
El tribunal deberá evaluar si el sistema de Uber cumple con los requisitos de consentimiento y transparencia, y si vulnera los derechos de los trabajadores. Si encuentra irregularidades, podría exigir compensaciones, ordenar ajustes en el sistema o incluso restringir el uso de ciertas herramientas automatizadas.
Un debate que va más allá de Uber
Este caso no es aislado. Refleja una tendencia creciente en la economía digital: el uso de inteligencia artificial para tomar decisiones que antes estaban en manos humanas. Hoy, muchas plataformas, desde apps de domicilios hasta servicios financieros, funcionan con algoritmos que determinan desde precios hasta pagos a trabajadores.
Mientras los consumidores ya están acostumbrados a ver precios variables en línea, como ocurre con pasajes de avión o reservas de hotel, para quienes trabajan en estas plataformas, esa volatilidad puede afectar directamente su estabilidad económica.
Incluso en sectores que parecen distintos, como los casinos online, han surgido debates sobre la transparencia en el manejo de datos personales y el control que tienen los usuarios cuando sus decisiones o resultados dependen de un algoritmo.
El caso de Uber marca un punto clave. Mientras la empresa defiende su sistema como flexible y eficiente, muchos conductores sienten que están perdiendo control sobre su propio salario.
