En un contexto de grave escasez de vivienda en la capital balear, la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma ha aprobado este martes el cambio de uso de varios locales comerciales para transformarlos en 11 nuevas viviendas distribuidas en distintas zonas de la ciudad. La medida busca aprovechar el parque inmobiliario infrautilizado y contribuir a ampliar la oferta residencial en barrios consolidados.
La conversión de locales en pisos se ha convertido en una alternativa creciente ante la falta de suelo urbano y el elevado coste del alquiler, especialmente en zonas céntricas. Con estas nuevas licencias, el consistorio pretende dar salida a locales sin actividad comercial y facilitar el acceso a viviendas más asequibles, muchas de ellas de tamaño reducido y pensadas para parejas jóvenes o personas que viven solas.
A estas actuaciones se suma la autorización para construir un edificio de 72 viviendas de precio limitado en Es Pil·larí, en la calle Francisca Bosch. El proyecto incluye un equipamiento asistencial de 540 metros cuadrados y un jardín-terraza de 330 metros cuadrados, con pisos de uno o dos dormitorios de entre 50 y 75 metros cuadrados.
Además, la Comisión de Centro Histórico ha dado luz verde a proyectos de mejora y conservación en los edificios Flassaders y Casal Balaguer, así como a la reforma integral de los baños y la mejora de la accesibilidad en el CEIP Rei Jaume I, que contempla rampas, ascensor adaptado y la renovación de espacios interiores.
Por otra parte, el consistorio ha completado la limpieza de grafitis en 18 edificios catalogados del centro histórico, entre ellos el Monestir de Santa Elisabeth, la Església de Santa Eulàlia, el Casal Solleric y Can Vivot, en una actuación destinada a preservar el patrimonio urbano de Palma.
Aunque los nuevos proyectos suponen un avance, el acceso a la vivienda sigue siendo uno de los principales desafíos de la ciudad. Las políticas de reconversión de locales en uso residencial son vistas como una vía complementaria para paliar la escasez de vivienda, pero los expertos subrayan que la presión del mercado y la falta de suelo disponible siguen siendo obstáculos clave para resolver el problema a medio plazo.
