La crisis del alquiler en Palma sigue agravándose. Según los datos de Idealista/data, solo el 8% de los pisos de dos habitaciones en la ciudad se pueden considerar asequibles para una familia con ingresos medios. Esto sitúa a Palma como la segunda capital con menor disponibilidad de alquileres razonables, solo por detrás de Málaga.
El estudio establece que un alquiler razonable es aquel que no supera el 30% de los ingresos de una familia media. En el caso de Palma, ese límite se situaría en 950 euros mensuales, pero la realidad del mercado es muy distinta: el precio mediano de un piso de dos habitaciones en la ciudad alcanzó los 1.539 euros en el cuarto trimestre de 2024. Esto supone una diferencia de 588 euros al mes entre lo que una familia debería pagar y lo que realmente cuesta alquilar.
La situación en Palma no es un caso aislado, sino que refleja un problema generalizado en Baleares. La isla se encuentra entre las regiones con mayor tasa de esfuerzo, es decir, el porcentaje de ingresos que una familia debe destinar al pago del alquiler. En Palma, esta tasa asciende al 45%, sólo superada por Barcelona (49%) y por delante de Málaga (42%) y Madrid (41%).
Palma se encuentra en la parte alta de la lista de ciudades donde la brecha entre los precios razonables y los de mercado es más elevada. Mientras que en Barcelona el alquiler de mercado es 760 euros más caro que el razonable, en Palma la diferencia es de 588 euros, seguida por Madrid (502 euros) y Valencia (417 euros).
En contraste, ciudades como Ciudad Real o Teruel tienen hasta un 98% de sus pisos accesibles para familias de ingresos medios, con alquileres de mercado incluso por debajo de los razonables.
El aumento de los precios del alquiler en Palma responde a una combinación de factores: escasez de oferta, alta demanda tanto nacional como internacional, la influencia del turismo y la proliferación de alquileres vacacionales. Sin medidas estructurales que regulen el mercado y fomenten el acceso a la vivienda, la situación podría continuar agravándose, dejando a muchas familias sin alternativas viables para encontrar un hogar.
La pregunta que queda en el aire es clara: ¡¿Hasta cuándo podrán soportar este esfuerzo las familias de Palma y Baleares?
