Durante décadas, el crecimiento económico de Baleares ha estado ligado casi en exclusiva al turismo y los servicios. Sin embargo, en los últimos tres años ha comenzado a consolidarse un cambio de tendencia: la innovación en salud y biotecnología está emergiendo como un nuevo motor económico capaz de generar empresas, atraer inversión y crear empleo cualificado.
En el centro de este proceso se sitúa BIOIB, el Clúster Biotecnològic i Biomèdic de les Illes Balears que articula el ecosistema de innovación biosanitaria en las islas y que está demostrando que el conocimiento científico puede convertirse en actividad económica real.
Los datos reflejan con claridad este punto de inflexión. En apenas tres años, BIOIB ha contribuido a captar más de 10 millones de euros en financiación pública competitiva para sus entidades asociadas, impulsando más de 32 proyectos de innovación. Además, en 2026 ya se encuentra trabajando en otros 23 proyectos adicionales, lo que evidencia el crecimiento exponencial de la innovación One Health en nuestras islas. Esta financiación representa, en promedio, el 50% de los fondos necesarios para la ejecución de los proyectos, siendo el resto aportado por las propias empresas.
Este nivel de actividad ha favorecido la dinamización de un tejido empresarial emergente, materializándose en la creación de 9 nuevas startups y multiplicando por 16 la facturación derivada de los servicios que el clúster presta a sus asociados. Todo ello pone de manifiesto la necesidad latente de apoyo a la innovación en Baleares, una demanda que BIOIB está logrando canalizar y hacer florecer con éxito.
Se trata de cifras que evidencian un cambio estructural: la salud ya no es únicamente un ámbito asistencial, sino un sector productivo con capacidad de generar riqueza.
“La salud ya no es solo sanidad, es también un vector de desarrollo económico”, explica Zara Pons, gerente del clúster. El reto, añade, ya no es generar conocimiento —algo que Baleares ya hace—, sino transformarlo en empresas y oportunidades reales.
Uno de los principales activos de Baleares es su base de talento. Con un 30% de estudiantes universitarios en disciplinas científicas, el archipiélago dispone de una cantera que alimenta el crecimiento del sector biosanitario. Sin embargo, históricamente este potencial no siempre se ha traducido en oportunidades profesionales dentro del propio territorio.
La actividad de BIOIB está contribuyendo a revertir esta dinámica. El impulso a proyectos empresariales y la creación de nuevas compañías facilita que el talento formado en las islas pueda desarrollar su carrera sin necesidad de emigrar, reduciendo así la fuga de capital humano y permitiendo, también, que el talento balear formado en el exterior pueda regresar.
En palabras de Francisco Mir, presidente de BIOIB: Nos encontramos ante una carrera de fondo: la inercia generada en estos últimos tres años, que ya está dando resultados tangibles en nuestras islas, no puede ni debe interrumpirse”. En este contexto, el clúster actúa como algo más que una red de contactos: funciona como una infraestructura que activa el ecosistema. No solo conecta a empresas, centros de investigación e instituciones, sino que genera proyectos, canaliza financiación y acelera la llegada de la innovación al mercado.
El desarrollo del clúster también se refleja en su propia evolución interna, triplicando su base de socios en tres años y alcanzando una masa crítica suficiente en la región para ser reconocidos oficialmente como Agrupación Empresarial Innovadora (AEI) por el Ministerio de Industria y Turismo del Gobierno de España. Este crecimiento no solo indica dimensión, sino credibilidad. El ecosistema responde porque percibe resultados: capacidad de ejecución, liderazgo y retorno.
En términos de eficiencia, el impacto también resulta significativo. A pesar de contar con recursos limitados, el clúster ha logrado generar un notable efecto multiplicador, consolidándose como una herramienta eficaz de política pública para dinamizar, de forma transversal, distintos sectores estratégicos. Un ejemplo de ello es el proyecto liderado por BIOIB centrado en la salud laboral de los trabajadores del sector turístico, que ilustra su capacidad para abordar retos complejos con un enfoque innovador e integrador.
El avance de la innovación en salud en Baleares no ha pasado desapercibido a nivel institucional. BIOIB ocupa actualmente la vicepresidencia de la Federación de Clústeres Españoles de Salud (ACESABIO) y forma parte del Comité de Ciencia y Tecnología del Govern de les Illes Balears, siendo el único clúster presente en este órgano. Asimismo, forma parte de la Comisión de Innovación del GOIB y de la Comisión de Innovación de IDISBA, reforzando su papel en la articulación del ecosistema innovador de las Islas Baleares.
Este reconocimiento supone una validación externa del modelo desarrollado en las islas, especialmente relevante teniendo en cuenta que Baleares compite con ecosistemas de mayor tamaño y trayectoria. Más allá del simbolismo, implica que el sector ya participa en los espacios donde se definen las estrategias de futuro.
El caso de BIOIB ilustra un cambio de paradigma en la economía balear. El potencial en I+D+i ha existido durante años, pero el salto cualitativo se produce cuando ese conocimiento se activa y se convierte en actividad económica tangible. Ese es precisamente el papel que está desempeñando el clúster: transformar ciencia en empresas, proyectos en inversión y talento en empleo cualificado.
Además, el impulso del sector ha venido acompañado de una creciente visibilidad pública. En los últimos años, BIOIB ha generado más de 80 impactos en medios, ha lanzado iniciativas como su podcast —con 11 episodios— y ha multiplicado su comunidad digital, pasando de 400 a 1.500 seguidores.
El desarrollo de la innovación en salud no sustituye al turismo, pero sí abre una vía complementaria con alto valor añadido y mayor resiliencia. En un contexto económico cada vez más exigente, contar con sectores intensivos en conocimiento se convierte en una ventaja competitiva.
Los datos ya no apuntan a una promesa, sino a una realidad en construcción. La salud empieza a consolidarse como industria en Baleares, capaz de generar crecimiento sostenido y posicionar al archipiélago en el mapa científico y tecnológico. El cambio de modelo ya ha comenzado. Y esta vez, las cifras lo respaldan.
