sábado. 13.06.2026

La igualdad de género sigue siendo uno de los factores que condicionan la competitividad y el desarrollo económico de los territorios. En Baleares, los últimos indicadores muestran avances en la formación y la participación femenina, aunque también evidencian desequilibrios persistentes en el acceso al liderazgo empresarial y en la calidad del empleo.

El índice de desigualdad de género elaborado por Impulsa Balears —basado en la metodología de las Naciones Unidas y disponible en la plataforma i|global— sitúa al archipiélago en la 11ª posición del ranking autonómico. El indicador, que mide el empoderamiento de la mujer en ámbitos como salud, educación y mercado laboral, arroja una puntuación de 0,042 en una escala que va de 0 (igualdad plena) a 1 (desigualdad máxima). El resultado es peor que el registrado en la medición anterior (0,033) y también queda por encima de la media nacional (0,034). En la clasificación estatal, Baleares solo presenta mejores resultados que Castilla y León, Andalucía, Extremadura, Canarias, Castilla-La Mancha y Murcia.

Uno de los rasgos más destacados del balance de género en las islas es la mayor predisposición de las mujeres hacia la formación, un factor que contrasta con su menor presencia en las categorías profesionales superiores.

Según los datos de la herramienta i|talento, las mujeres ocupadas registran una tasa de sobrecualificación del 21,4%, claramente superior a la de los hombres (14%). Este fenómeno está vinculado al mayor nivel formativo del colectivo femenino: el 43,4% de las mujeres ocupadas cuenta con estudios superiores, frente al 32,6% de los hombres. En cambio, entre quienes tienen estudios iguales o inferiores al nivel obligatorio, el peso es mayor entre los hombres (39,7%) que entre las mujeres (28,1%).

Las diferencias se detectan ya en las primeras etapas educativas. La tasa de abandono escolar femenino en Baleares se sitúa en el 11,9%, muy por debajo de la masculina (27,9%). Esta brecha explica que el porcentaje de mujeres con estudios superiores (38,3%) supere al de los hombres (30,9%), aunque aún queda ligeramente por debajo de la media femenina europea (39,1%).

Sin embargo, este mayor nivel educativo no se traduce en una presencia equivalente en los puestos de mayor responsabilidad. En el archipiélago, solo el 30,5% de los cargos de dirección y gerencia están ocupados por mujeres, frente al 69,5% de hombres. La paradoja es que las mujeres sí predominan en la categoría inmediatamente inferior —la de técnicos y profesionales científicos e intelectuales— donde representan el 60,1% del total.

En el mercado laboral, las diferencias también se mantienen. La tasa de actividad femenina alcanza el 59,8%, frente al 68,3% de los hombres. Además, el empleo femenino continúa concentrando mayores niveles de precariedad: la temporalidad afecta al 15,7% de las mujeres (12,9% en los hombres) y la parcialidad al 15,9%, más del doble que en el caso masculino (6,3%).

El análisis de Impulsa Balears subraya que avanzar hacia una mayor igualdad de género no solo tiene implicaciones sociales, sino también económicas, ya que aprovechar plenamente el talento disponible es clave para reforzar la competitividad y la sostenibilidad del modelo productivo.

Baleares mejora en formación femenina pero mantiene una brecha clara en liderazgo y empleo