sábado. 18.07.2026

El trabajo autónomo continúa ganando protagonismo en la economía de las Illes Balears. El archipiélago ha cerrado 2025 con un nuevo récord histórico de profesionales por cuenta propia, alcanzando los 101.608 autónomos inscritos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Se trata de un crecimiento del 2,1 % respecto al año anterior, con 2.126 nuevas altas, que consolida al colectivo como uno de los pilares del tejido productivo balear.

Este avance sostenido refleja una dinámica económica en la que el emprendimiento individual y el pequeño negocio mantienen un papel central en la generación de actividad y empleo. Según ha señalado el conseller de Empresa, Autónomos y Energía, Alejandro Sáenz de San Pedro, “los autónomos son la base de nuestro tejido productivo y un elemento clave para la creación de puestos de trabajo en las Illes Balears”, una afirmación que subraya la dimensión estructural del colectivo más allá de las cifras coyunturales.

Mallorca concentra la mayor parte del trabajo autónomo, con 76.001 profesionales, lo que representa cerca del 79 % del total. No obstante, la presencia del colectivo se extiende a todas las islas: Menorca suma 14.102 autónomos, Eivissa 7.612 y Formentera 928. Esta distribución territorial evidencia el papel del trabajo por cuenta propia como elemento vertebrador de la economía local, especialmente en entornos donde la actividad empresarial se apoya en negocios de proximidad y servicios especializados.

El perfil del autónomo balear muestra una clara madurez profesional. La mayoría se sitúa en las franjas de edad comprendidas entre los 45 y los 55 años y entre los mayores de 55, lo que apunta a trayectorias laborales consolidadas y proyectos empresariales con mayor estabilidad. En términos de género, el colectivo sigue estando mayoritariamente compuesto por hombres (64 %), aunque las mujeres representan ya el 36 % del total, una proporción que continúa aumentando de forma gradual.

Los sectores con mayor presencia de autónomos siguen siendo la construcción, el comercio, la hostelería y los servicios técnicos, actividades estrechamente ligadas al modelo económico balear. En estos ámbitos, el trabajo autónomo aporta flexibilidad, capacidad de adaptación y un alto grado de especialización, factores clave para la competitividad del archipiélago.

Uno de los rasgos más significativos del colectivo es su estructura empresarial. El 86% de los autónomos desarrolla su actividad sin empleados, lo que confirma el predominio del negocio individual y del autoempleo. Aun así, un porcentaje relevante actúa como generador directo de empleo, con pequeños equipos que refuerzan el impacto del colectivo sobre el mercado laboral.

Desde el Govern, el crecimiento del número de autónomos se interpreta como el resultado de una estrategia orientada a reforzar el ecosistema emprendedor. Sáenz de San Pedro ha destacado que “estos datos son el reflejo de un Govern que sitúa a los autónomos en el centro de sus políticas económicas”, en referencia a las distintas líneas de apoyo activadas durante la legislatura.

Entre ellas destacan las ayudas dirigidas a autónomos consolidados, enfocadas a garantizar la continuidad de los negocios, mejorar su competitividad y facilitar procesos de modernización, así como la implantación de la cuota cero, una medida diseñada para reducir los costes iniciales y favorecer el inicio de nuevas actividades.

El nuevo máximo histórico alcanzado en 2025 confirma que el trabajo por cuenta propia no solo resiste, sino que se afianza como uno de los ejes sobre los que se apoya la economía balear, aportando estabilidad, diversificación y una base empresarial sólida en un contexto económico en constante transformación.

Más de 100.000 autónomos consolidan el peso del emprendimiento en la economía balear