martes. 04.10.2022

El limbo legal en el que han vivido hasta hace poco las criptomonedas y el hecho de que este sector financiero no esté enteramente regulado se ha convertido en objeto del deseo, como no, de las personas y organizaciones que tienen capitales no declarados comunmente llamados 'dinero negro' y necesitan aflorarlo mediante el sistema del lavado. Por esta razón podría decirse que las criptomonedas se han convertido en el nuevo paraíso fiscal para el lavado de dinero

Pero no solo eso, sino que en ocasiones, se ha generado una vinculación entre delitos cibernéticos y el uso del dinero conseguido ilícitamente en inversiones de monedas para su blanqueamiento total. No es poca cosa pués según diferentes fuentes, el dinero lavado mediante estas inversiones podría llegar a los 9.000 millones de dólares anuales.

Debemos tener en cuenta que en una operación bancaria tradicional siempre se puede rastrear el origen y el destino del dinero. En cambio, en una operación con criptoactivos, resulta tremendamente complicado seguir la ruta completa debido precisamente al sitema de funcionamiento de la tecnología blockchain.

Para que nos entendamos el proceso de lavado de dinero se lleva a cabo mediante tres fases. En la primera se coloca o ingresa el dinero ilegal dentro del sistema financiero comprando criptomonedas. En la segunda fase se usan direcciones de empresas, totalmente legales en apariencia para enviar estas cantidades a una dirección anónima. Una vez lavado este dinero el cambista de criptomonedas realiza la intermediación entre dos partes para vender estos activos.

Llegados a este punto hay que pensar que el dinero que se intenta lavar a través de las operaciones con criptomonedas tiene diferentes procedencias ilegales.

Para empezar esta via se usa para lavar dinero ingresado a partir de los delitos de toda la vida. El más importante de ellos por su movimiento es el del tráfico de drogas. También nos podemos encontrar con los denominados criptodelitos que son directamente robos de criptomoneda. Esta es cada vez una tarea más atractiva para los piratas informáticos.

Otra procedencia, cada vez con mayor presencia, son los delitos on line. Estamos hablando de ataques cibernéticos a empresas, robos de datos bancarios y fraudes on line como los cada vez más conocidos phishing.

Desde la empresa Panda Security se explica que “los hackers suelen ir siempre un paso por delante, y en especial, este nuevo entorno que para la mayoría de gente es aún muy desconocido, para ellos es como si anduvieran por casa y tienen ventaja en su aplicación y manejo con respecto a gobiernos y el resto de la población”.

Hay que tener claro que a pesar de lo goloso que es este sistema de blanqueo aún no se ha hecho demasiado popular y el lavado mediante criptoactivos no supera a las cifras de dinero que se lavan mediante el sistema financiero tradicional pero si que va en aumento.

Ante esta situación son numerosos los países que han puesto el grito en el cielo y se han puesto manos a la obra con normativas y legislaciones que cubran este vacío actual con el que operan las criptomonedas. Las agencias tributarias como la española son las primeras en colaborar con este cerco con la reciente obligación legal impuesta a todos los contribuyentes de declarar todas las operaciones realizadas con criptoactivos.

Criptomonedas, el nuevo paraíso fiscal para el lavado de dinero
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