domingo. 14.06.2026

El oro, tradicionalmente considerado uno de los principales valores refugio en periodos de incertidumbre, atraviesa una de sus correcciones más severas de los últimos años. Desde los máximos históricos alcanzados el pasado 29 de enero, el metal precioso ha perdido cerca de un 25% de su valor, protagonizando la caída más rápida desde la crisis financiera de 2008.

Pese a la escalada de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, un escenario que históricamente ha favorecido al oro, los inversores han optado por reducir su exposición al metal amarillo. Según los expertos, el fortalecimiento del dólar tras el estallido del conflicto entre Estados Unidos e Irán a finales de febrero y las crecientes expectativas de nuevas subidas de tipos de interés para contener la inflación han pesado sobre su cotización.

El oro marcó un récord de 5.595,47 dólares el 29 de enero. Desde entonces inició una tendencia bajista que lo llevó hasta los 4.024,01 dólares el pasado jueves, su nivel más bajo desde noviembre. Tras una ligera recuperación el viernes, cerró la sesión europea en 4.222,53 dólares, lo que supone un descenso del 24,54% respecto a los máximos de enero y del 20,01% desde el inicio de la guerra con Irán.

La magnitud y velocidad del retroceso recuerdan a los movimientos registrados durante la crisis financiera global. Según datos de Bloomberg recogidos por EFE, entre julio y septiembre de 2008 el oro pasó de cotizar cerca de los 1.000 dólares por onza a unos 750 dólares, una caída del 33% en apenas dos meses.

Los analistas de XTB subrayan que el metal precioso ha necesitado solo 91 sesiones para entrar en mercado bajista desde los máximos registrados en marzo, convirtiéndose en el descenso más rápido desde la crisis de 2008. Además, recuerdan que desde 2006 únicamente se han producido cinco episodios similares, lo que refleja la intensidad de las ventas registradas en las últimas semanas.

Los expertos destacan que esta corrección resulta especialmente llamativa por producirse en pleno aumento de la tensión geopolítica en Oriente Medio. Sin embargo, consideran que los inversores están prestando más atención a la evolución de la política monetaria estadounidense que a los riesgos geopolíticos.

Perspectivas a medio plazo

A pesar de las caídas recientes, varias entidades mantienen una visión constructiva sobre el oro a medio plazo. Los analistas de Indosuez Wealth Management consideran que la diversificación de reservas por parte de los bancos centrales y el complejo contexto geopolítico continúan siendo factores de apoyo para el metal precioso.

Por su parte, UBS mantiene una perspectiva positiva y prevé que el precio del oro alcance los 5.500 dólares por onza durante el primer semestre de 2027.

Desde Julius Baer atribuyen buena parte de las caídas tanto del oro como de la plata a un cambio de tendencia técnica en los mercados. Según la entidad, los flujos de inversión vuelven a tener más peso que los factores fundamentales, impulsados por la expectativa de que la Reserva Federal pueda endurecer nuevamente su política monetaria.

Aunque han revisado a la baja sus objetivos de precio para ambos metales, los analistas de Julius Baer mantienen sin cambios sus perspectivas generales para el sector.

El oro se desploma un 25% desde máximos y firma su caída más rápida desde la crisis de...