lunes. 05.12.2022

A los veraneantes, un saludo

Hoy me he levantado con ganas de saludar:

 

A los que comparten la foto de la puerta de embarque y el destino de sus vacaciones, un saludo.

A los de las fotos del ala del avión, un saludo.

A los de las stories recorriendo todos los rincones de la habitación del hotel, baño incluido, un saludo.

A los que se te pegan al culo cuando acabas de indicar que vas a aparcar y luego no pueden retroceder, un saludo.

A los que teniendo metros de playa, se te ponen casi encima, un saludo.

 

A aquellos que se meten en el agua grabando el agua cristalina y luego tienen que volver para dejar el móvil en la toalla, un saludo.

A los que se lanzan al agua salpicando a todo el mundo sin importarles si llevas lentillas o no quieres mojarte el pelo, un saludo.

A los que sueltan al perro y te viene a saludar mojado y se centrifuga a tu lado, un saludo.

A los del padel surf en la orilla que te cortan el paso cuando estás nadando, un saludo.

A los de la camioneta convertida en caravana que ocupan toda la acera a modo de “terracita”, un saludo.

 

Al camarero/a del chiringuito que resopla porque le dices que se ha olvidado de tu caña, un saludo.

A los que se ponen a jugar a pin pon justo en el único “paso” que hay para meterse en el agua en la calita idílica recóndita donde caben 20 y hay por lo menos 80, un saludo.

A los que sacuden la toalla llena de arena en tu dirección, un saludo.

A los que gritan como si los estuvieran torturando, un saludo.

A los que ocupan el puente sobre el agua para una sesión de selfies y te miran mal por querer pasar, un saludo.

 

A los padres de los niños que corretean levantando kilos de arena a 3 cm de ti y te arruinan la ensaladilla, un saludo.

A los que ponen el spotify a toda caña en su móvil, un saludo.

A los runners playeros que casi te atropellan y te resoplan in your face, un saludo.

A las marujas que hacen corrillo bajo el pino y te enteras de la vida de todas ellas y de sus vecinas mientras sacan cuarenta tuppers, un saludo.

A los que todavía no se han enterado que existen artilugios para que tu sombrilla no salga volando y mate a alguien, un saludo. Y a sus amigos los de las hamacas colgadas entre los dos únicos árboles de la zona, un saludo.

 

A los Instahusbands, un saludo. Y para los que no saben lo que es un Instahusband, también.

A los socorristas argentinos que te desconcentran de la lectura, un saludo.

A los de las fotos de la puesta de sol (hashtag #sunset), un saludo.

A los que llegan a Ibiza (y a Formentera) y se visten de blanco, a poder ser de hilo o crochet, un saludo.

A los que lo piden todo sin gluten, sin ser alérgicos, un saludo.

A los del polvo a las 2 de la madrugada con ventanas abiertas, un saludo.

 

A los de los patinetes eléctricos haciendo zig zag y obligándote a bailar salsa para no chocar, un saludo.

A los de las quinientas fotos para poder poner #natural, #sinflitros, #comolavidamisma, un saludo.

A los que te dicen, te hago un bizum, y te sientes fatal por recordarles que te deben 10€, un saludo.

Al repartidor de Amazon, que llega justo cuando tu ya has decidido no esperar más y estás a 30 km de casa dirección la playa, un saludo.

A los que se enganchan (como yo) a los posts de “un saludo” en redes sociales, un saludo.

 

P.d. A los que estáis leyéndome desde la cama balinesa del beach club, el yate de Portals o el jet privado calentando motores, un saludo.

A los veraneantes, un saludo
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