Desde que asumiera el cargo en 2017, María Frontera tuvo una misión clara: reforzar la competitividad del sector hotelero mallorquín en un entorno marcado por cambios constantes. Su gestión destacó por una combinación de visión estratégica y capacidad de adaptación frente a crisis globales, siendo su actuación durante la pandemia uno de los capítulos más significativos de su liderazgo.
Transformación hacia la calidad y la sostenibilidad
Uno de los pilares de su presidencia fue el impulso hacia un modelo de turismo basado en la calidad y la sostenibilidad. Durante su mandato, el porcentaje de plazas hoteleras en establecimientos de cuatro y cinco estrellas experimentó un crecimiento notable, alcanzando el 70% del total.
Este reposicionamiento del sector permitió atraer a un turismo de mayor poder adquisitivo, diversificando las ofertas más allá del tradicional modelo de sol y playa. Frontera enfatizó la importancia de atraer a visitantes interesados en el patrimonio cultural, la gastronomía y el turismo deportivo, lo que ayudó a alargar la temporada turística y desestacionalizar los flujos de visitantes.
El enfoque en la sostenibilidad también marcó un punto de inflexión. Frontera lideró proyectos para integrar la economía circular en los hoteles, promoviendo la eficiencia energética, el reciclaje y la reducción de desperdicios. Bajo su dirección, se incentivó la implementación de energías renovables y se buscó una mayor conexión entre el sector turístico y el medioambiente. Este modelo de sostenibilidad fue visto no solo como un objetivo ético, sino como una ventaja competitiva para un destino que compite a nivel global
Gestión de crisis: la resiliencia en tiempos de pandemia
El mayor desafío de su presidencia llegó con la irrupción de la COVID-19. La pandemia paralizó el turismo, y la FEHM tuvo que trabajar incansablemente para mitigar su impacto. Frontera destacó por su capacidad para mediar con administraciones públicas y defender los intereses del sector en momentos de incertidumbre total. Además, promovió un enfoque colaborativo entre los empresarios para garantizar la recuperación, priorizando la seguridad sanitaria y adaptándose a las nuevas demandas del viajero pospandemia.
No obstante, su gestión también enfrentó críticas, especialmente en temas como la regulación de las viviendas turísticas ilegales y la lentitud en implementar ciertas medidas estructurales. A pesar de ello, Frontera deja una federación que muchos consideran mejor posicionada y más cohesionada que cuando asumió el cargo.
Javier Vich: los retos de una nueva etapa
Javier Vich asume la presidencia con la ventaja de un sector más robusto, pero con grandes retos por delante. Como empresario con una sólida trayectoria en el sector hotelero, su experiencia será clave para consolidar los avances logrados y abordar los desafíos que marcarán los próximos años.
Reforzar la sostenibilidad y diversificar mercados
Uno de los principales retos será mantener el liderazgo de Mallorca en sostenibilidad. El camino hacia un turismo más respetuoso con el medioambiente ya está trazado, pero requiere un compromiso constante para consolidarlo. Vich deberá garantizar que las nuevas generaciones de empresarios se comprometan con este modelo, evitando retrocesos en un contexto donde el cambio climático y las demandas éticas de los consumidores son cada vez más relevantes.
Otro aspecto crucial será diversificar aún más los mercados emisores. Aunque el turismo alemán y británico sigue siendo predominante, la pandemia demostró la vulnerabilidad de depender de pocos países. Javier Vich deberá fomentar una mayor penetración en mercados emergentes, como el estadounidense y el asiático, sin descuidar el fortalecimiento de la oferta para visitantes nacionales y europeos.
Competitividad frente a destinos emergentes y regulación local
El auge de destinos emergentes, especialmente en el Mediterráneo Oriental y el Caribe, representa un desafío competitivo para Mallorca. Estos destinos ofrecen alternativas más asequibles y, en algunos casos, con menos restricciones regulatorias. Vich tendrá que equilibrar las demandas del sector con las normativas locales, particularmente en cuestiones como la regulación del alquiler vacacional, un tema que genera tensiones tanto con la administración como con otros sectores económicos de la isla.
Además, la productividad será otro aspecto prioritario. A pesar del éxito en atraer a turistas de mayor poder adquisitivo, los costos operativos en Mallorca siguen siendo altos, lo que amenaza la rentabilidad del sector. Javier Vich deberá trabajar para fomentar la innovación y mejorar la eficiencia sin comprometer la calidad del servicio.
