El Consell de Mallorca ha dado un paso decisivo para mejorar el control del sector turístico con la reestructuración de su departamento de inspección. A partir de ahora, esta área clave queda dividida en dos bloques diferenciados: uno enfocado exclusivamente en la oferta legal y otro centrado en la detección y sanción de la oferta turística ilegal.
La medida, ya en vigor desde el pasado mes de abril, responde a la voluntad de ganar en eficacia y garantizar que la normativa turística se cumpla de manera más rigurosa. Según explicó el conseller de Turisme, José Marcial Rodríguez Díaz, este nuevo enfoque “nos ayudará a seguir luchando contra la oferta ilegal, que tanto daño hace a quien hace las cosas bien en Mallorca”.
El nuevo esquema contempla un equipo de 10 inspectores que se encargará de supervisar a los negocios turísticos legales, comprobando aspectos como el cumplimiento de los niveles de circularidad exigidos, el uso de productos locales o el grado de modernización de las instalaciones.
Por su parte, el frente contra la oferta no autorizada contará con una dotación inicial de 17 inspectores. Su misión principal será identificar alojamientos ilegales, actuar sobre ellos y tramitar sanciones. No obstante, esta proporción de efectivos se ajustará según las necesidades estacionales y los picos de actividad del sector.
Desde el Consell insisten en que esta reorganización permite concentrar mejor los recursos y aumentar la capacidad de respuesta ante posibles irregularidades, tanto en el circuito reglado como en el no reglado. Además, el departamento mantiene abiertos sus canales de denuncia ciudadana para detectar fraudes o actividades sin licencia, a través del teléfono 971 007 940 y el correo electrónico inspeccioturisme@conselldemallorca.net.
Con esta iniciativa, el Consell refuerza su mensaje de tolerancia cero frente a la economía sumergida en el turismo y pone sobre la mesa una apuesta clara por la profesionalización, la sostenibilidad y la equidad entre operadores.
