El Govern de les Illes Balears aprobará este viernes un nuevo enfoque pionero en la gestión del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS). Por primera vez, se destinarán 15 millones de euros a financiar la adquisición y demolición de alojamientos turísticos en desuso o claramente obsoletos.
Esta iniciativa, concebida como un plan estructural a largo plazo, tiene como objetivo descongestionar zonas saturadas, reducir la presión sobre los recursos naturales y dar paso a nuevos usos sociales y ambientales en enclaves turísticos.
El proyecto, enmarcado dentro del Plan Ordinario ITS 2024-2025, se canalizará a través de convocatorias públicas dirigidas a ayuntamientos y entidades locales de áreas clasificadas como “zonas maduras” o con fuerte presión turística. Se trata de una actuación inédita que busca consolidar a Baleares como líder en turismo sostenible y circular.
Más que demoler: renaturalizar, regenerar y adaptar
La nueva línea de inversión no se limita únicamente a la eliminación de plazas de alojamiento turístico, sino que plantea una transformación integral del territorio. Los terrenos liberados podrán ser reconvertidos en zonas verdes, espacios públicos o infraestructuras de uso social, como viviendas de protección oficial, centros educativos o sanitarios. También se contempla la ejecución de proyectos de renaturalización para recuperar la calidad ambiental del entorno y hacer frente a los efectos del cambio climático, especialmente en áreas urbanas y costeras sometidas a gran presión turística.
Uno de los objetivos clave de esta iniciativa es promover el esponjamiento urbano y litoral en los núcleos más saturados, reduciendo la densidad de infraestructuras vinculadas a la actividad turística. A ello se suma la intención de disminuir el número total de plazas turísticas, aliviando así la carga sobre los servicios públicos y los recursos naturales, como el agua y la energía. Esta reducción no solo pretende mejorar la sostenibilidad ambiental, sino también elevar la calidad de la oferta turística a medio y largo plazo.
El Govern también quiere abrir la puerta a nuevos modelos de desarrollo local. La creación de espacios para la economía social, equipamientos comunitarios o proyectos vecinales es una de las líneas que se priorizarán en la reconversión de los suelos, alineándose con un modelo más inclusivo, participativo y resiliente. Además, se impulsarán intervenciones específicas para la adaptación climática, como la creación de corredores verdes, áreas de sombra y soluciones frente a episodios de calor extremo.
Una fórmula que toma el relevo de los fondos europeos
La decisión de lanzar este nuevo programa financiado con el ITS está inspirada en el éxito de anteriores convocatorias vinculadas a los fondos europeos Next Generation. En aquellas, la elevada demanda de proyectos de regeneración urbana y ambiental dejó fuera numerosas propuestas por falta de presupuesto.
Así lo ha explicado el conseller de Turisme, Cultura i Esports, Jaume Bauzà, quien ha señalado que esta nueva línea de ayudas toma como referencia aquella experiencia: “Vimos que el modelo de adquisición y demolición funcionaba, pero muchas solicitudes se quedaron fuera. Ahora apostamos por financiarlo con recursos propios a través del Impuesto de Turismo Sostenible”.
Bauzà ha recalcado que esta decisión supone un punto de inflexión en la gestión del turismo en Baleares. “Es mucho más que limitar plazas. Se trata de repensar el modelo desde la sostenibilidad real y desde la mejora directa de la vida de los residentes. Esta es una inversión en futuro, no un gasto”, ha afirmado.
Calendario y horizonte de continuidad
Según el calendario previsto, las convocatorias públicas se publicarán entre octubre y noviembre de 2025. Una vez adjudicadas, las entidades locales dispondrán de un plazo máximo de 18 meses para ejecutar los proyectos y tres meses adicionales para justificar su implementación. En total, la duración estimada de esta primera fase será de 36 meses.
El Govern prevé mantener esta línea de actuación en los próximos ejercicios, combinando recursos del ITS con fondos estatales y europeos. El objetivo es consolidar un mecanismo permanente de intervención pública para transformar el modelo turístico de las islas, priorizando la sostenibilidad ambiental y social, así como el bienestar de la población residente.
