El gestor aeroportuario Aena ha puesto sobre la mesa una subida media anual de las tarifas aeroportuarias del 3,82% (0,43 euros por pasajero) entre 2027 y 2031, según el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) remitido a la CNMV. Frente a esta propuesta, las aerolíneas reclaman una rebaja del 4,9%, al considerar que las estimaciones de tráfico y el retorno de la inversión están sobredimensionados.
El nuevo DORA, aprobado en un consejo extraordinario, contempla inversiones por 12.888 millones de euros en el próximo quinquenio. De esa cifra, 9.991 millones procederán de la actividad regulada —financiada vía tarifas— y el resto de la actividad comercial. El volumen triplica ampliamente el del DORA vigente, que concluye este año.
El presidente y consejero delegado de Aena, Maurici Lucena, defendió en rueda de prensa que las tarifas responden a “matemática pura”, al calcularse a partir de los costes operativos, la amortización de la inversión y una retribución “razonable” del capital (WACC), además de las previsiones de crecimiento del tráfico.
Aena estima un aumento del tráfico del 1,3% hasta 2031 —unos 1.690 millones de pasajeros en el periodo— y plantea un WACC del 9 %, acorde, según la compañía, con el riesgo y la situación financiera del ciclo.
Las asociaciones de aerolíneas discrepan. Tanto ALA como IATA sostienen que el tráfico crecerá un 3,6 % y que, con esas cifras, sería compatible mantener el plan inversor con una rebaja tarifaria del 4,9%. ALA añade que Aena ha subestimado de forma reiterada el tráfico desde 2017 y que el WACC propuesto supera el de sectores regulados comparables en Europa, situado entre el 5 % y el 8%.
Ryanair, especialmente crítica con el sistema tarifario español, atribuye a estas políticas una reducción de dos millones de plazas en su oferta en España y considera que la propuesta se apoya en “supuestos falsos”, con previsiones poco realistas y gastos sobredimensionados. Lucena replicó que, incluso trasladado íntegramente al billete, el impacto sería de apenas 0,43 euros, y recordó que las compañías también pueden absorberlo en sus márgenes.
En este contexto, respondió al consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary, señalando que “agita todas las variables financieras” en plena discusión sobre incentivos, y subrayó que la red aeroportuaria española “no depende de lo que diga Ryanair”.
Casi 13.000 millones para ampliar capacidad
El DORA III incluye grandes actuaciones en los principales aeropuertos. En Madrid-Barajas arrancarán las obras de ampliación de la T4 y su satélite, además de un nuevo procesador para las terminales 1, 2 y 3, con una inversión acumulada cercana a los 4.000 millones que se prolongará más allá de 2031.
En Barcelona se prevén mejoras en la T2, reconfiguración de la T1, ampliación de pista y una nueva terminal satélite, aunque buena parte del desembolso —algo más de 3.000 millones— quedará para el siguiente ciclo por la tramitación ambiental pendiente.
En aeropuertos turísticos como Málaga, Alicante-Elche, Tenerife Norte y Sur, Valencia, Ibiza, Lanzarote y Menorca se proyectan ampliaciones y reformas, especialmente en zonas de embarque y control fronterizo tras el Brexit. Málaga concentrará alrededor de 1.500 millones; Alicante-Elche, 1.154 millones; y Tenerife, unos 800 millones entre ambos aeropuertos.
Aena prevé financiar el plan con deuda, mantener un ‘pay out’ del 80 % para los accionistas y compatibilizarlo, si fuera necesario, con operaciones internacionales. La presión de capacidad es el telón de fondo: Madrid superará los 73 millones de pasajeros frente a una capacidad nominal de 70 millones, y Barcelona rebasará los 60 millones con un límite de 55 millones.
Las obras se ejecutarán con los aeropuertos a pleno rendimiento y en un contexto de tráfico récord, un reto operativo que marcará el próximo ciclo regulatorio y el debate, aún abierto, sobre el precio de volar desde y hacia España.
