domingo. 19.07.2026

La campaña de Semana Santa de 2026 no ha cumplido las expectativas del comercio balear. Según la patronal AFEDECO, el periodo festivo se ha cerrado con unas ventas prácticamente idénticas a las del año anterior, un dato que, lejos de interpretarse como positivo, refleja un preocupante estancamiento del sector.

Desde la organización empresarial subrayan que esta estabilidad en las cifras oculta una realidad más compleja: la pérdida progresiva de rentabilidad. El incremento sostenido de los costes —energía, alquileres, suministros y personal— está reduciendo los márgenes de los negocios, situando al comercio en una posición cada vez más vulnerable.

La presidenta de AFEDECO, Joana Manresa, apunta además a un cambio de fondo en el comportamiento del consumo: el turismo sigue generando gasto, pero este no se traslada en la misma medida al comercio local. “El gasto existe, pero se está desplazando hacia otros segmentos”, señala.

Factores coyunturales como la climatología adversa o un calendario menos favorable han influido en el arranque de la campaña. Sin embargo, desde la patronal insisten en que el problema es estructural. El visitante prioriza cada vez más las experiencias frente a la compra de productos, lo que está transformando el modelo comercial sin que el pequeño y mediano comercio logre adaptarse al mismo ritmo.

Uno de los síntomas más visibles de esta situación es el cierre continuado de establecimientos emblemáticos. Negocios históricos como Ca n’Angela o La Veneciana han bajado la persiana en los últimos meses, en un proceso que el sector define como constante y preocupante. “Cada cierre no es solo una actividad económica que desaparece. Es identidad, vida en las calles y memoria colectiva”, advierte Manresa.

El comercio balear afronta así un escenario de equilibrio precario, marcado por el aumento de costes, la falta de dinamización efectiva y una competencia en condiciones desiguales. Desde AFEDECO alertan de que, sin medidas urgentes, no solo está en riesgo el tejido empresarial, sino también el carácter de las ciudades.

Con la vista puesta en la temporada alta, el sector se muestra prudente. Tradicionalmente, los meses de mayor afluencia turística permitían compensar periodos más flojos, pero en el contexto actual no existen garantías de recuperación. La contención del gasto, la incertidumbre internacional y la evolución del modelo turístico generan dudas sobre el impacto real en el comercio.

En este contexto, la patronal lanza un mensaje claro: mantener las ventas ya no es suficiente si se reducen los márgenes y aumentan los cierres. La Semana Santa, concluyen, no ha sido negativa, pero tampoco el punto de inflexión que el sector necesita. Mientras los datos hablan de estabilidad, en la calle se impone otra realidad: menos comercios, más incertidumbre y un modelo en transformación que amenaza con relegar al comercio local a un papel cada vez más residual.

El comercio balear se estanca en Semana Santa y alerta de una pérdida de rentabilidad y...