martes. 29.11.2022

Cuando aún no hemos acabado de salir de los momentos  económicamente tan delicados que nos dejó la pandemia nos hemos metido de lleno en una nueva tempestad a nivel global derivada de la crisis de Ucrania. La recuperación económica ha dejado paso a la incertidumbre derivada de una inflación desbocada generada a partir de unos costes desbocados del gas y de la electricidad. Y del frenazo en el crecimiento ya estamos hablando de recesión para los próximos meses. Ante este panorama resulta imprescindible una buena planificación financiera.

Si trasladamos esta situación a la economía familiar nos damos cuenta de la necesidad que existe de intentar siempre, especialmente en los buenos momentos, trabajar para ir ahorrando dinero para casos de emergencia. Si encontramos un panorama tan poco tranquilizador como el que se nos viene de nuevo encima resulta fundamental poder conseguir ir apartando una cierta cantidad de forma periódica aunque no resulte fácil.

A la hora de hacer un esfuerzo en ahorro se habla comunmente de que se tendría que destinar un 10% de nuestro salario a este apartado. El tema de ahorrar el 10% de tus ingresos es una regla o creencia de salud financiera muy arraigada, que muchas personas conocen y dan por cierta. 

Posiblemente, esto se deba a que se trata de un porcentaje manejable para la mayoría de las familias, es fácil de calcular. Sin embargo, que sea una regla o creencia común no significa que a todos los casos aplique. Ahorrar el 10% de tus ingresos puede estar bien si tienes un sueldo consolidado y estable pero resulta mucho más complicado si eres un joven con un salario bajo. En todo caso podemos seguir una serie de hábitos para intentar conseguir este ahorro.

El primero sería precisamente comenzar paso a paso. Como hemos dícho a menudo resulta muy complicado ahorrar un 10% si no estás acostumbrado a ello. El primer mes empieza con un 1% y establece un calendario viable para llegar hasta el objetivo del 10% para ir amoldando tu economía doméstica a ello sin traumas.

Hay que pagarse a si mismo o mejor dicho priorizar el ahorro y pare ello hay que desterrar la idea de que ahorrar es guardar el dinero que sobró al final del mes, si sobró. Lo ideal es juntar dinero del recorte de gastos o del ahorro en sí y ingresarlo en una cuenta pensada para ello o un fondo. Hay que establecer una cantidad viable y no tocarla para nada.

Ahí van más consejos de ahorro. El ahorro se piensa y se diseña desde la óptica de los gastos. Para controlar estos gastos recurrentes siempre, siempre hay que tener un control sobre ellos y saber exactamente lo que va a salir de tu salario hacia estos gastos. Hablamos de la hipoteca, de las cuotas de la compra de un coche, del pago de préstamos al consumo, del recibo de la electricidad o el gas o telefonía. Es decir, hay que saber al milímetro donde se va cada euro fijo cada mes.

Una vez que se saben los gastos fijos al detalle hay que estudiar si es posible reducir alguno de ellos. Esto pasa por hablar con el banco para ver si se puede renegociar las condiciones de la hipoteca o de los préstamos. También se puede y se deben comparar las tarifas de gas, electricidad o servicios como internet y ver si se pueden conseguir ahorros. Opcionalmente podemos revisar también la cesta de la compra y comparar ofertas y precios entre diferentes supermercados.

Evitar las sorpresas. Habitualmente a lo largo del año tenemos que pagar gastos concretos como seguros, gastos escolares o similares. Es imprescindible tener en cuenta en un calendario cuando llegan estos gastos y las cantidades para estar preparados. Esto nos dará tranquilidad y margen para afrontarlos

Hay que ser consecuente y disciplinado. Ello pasa por ser muy consciente de los gastos de ocio o superfluos que uno se puede permitir. También hay que ser muy disciplinado en el control del gasto energético. 

Todas estos pequeños esfuerzos harán posible un saldo más positivo entre los ingresos en la economía familiar derivados del salario y los gastos para conseguir el objetivo del ahorro.

Cómo ahorrar el 10% de tu sueldo antes de una posible recesión
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