miércoles. 29.11.2023

Subidón, subidón

fotor
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Y es que leyendo algunos de los comentarios y artículos aparecidos en la prensa balear recientemente (principalmente ibicenca) da la sensación de que la vida del detective privado es una fiesta: Dry Martini mezclado, no agitado, carreras con nuestro Aston Martin, licencia para matar y la chica de la película esperando en la puerta con gesto sugerente.

Y sí, no se lo voy a negar, nuestra vida es fascinante, pero de ahí, al “subidón, subidón”, hay una diferencia. Como recordará el lector, y si no para eso estamos, hace tres años el Consell de Eivissa tuvo la valentía de llevar adelante un proyecto en el contrataría detectives privados con la intención de infiltrarlos en fiestas ilegales a las que los diferentes cuerpos de policía no podían acceder.

Recordemos que en aquel momento el COVID estaba haciendo estragos en Ibiza, y en esas reuniones no se respetaba ninguna de las medidas sanitarias obligatorias, así como las más elementales medidas de seguridad u obligaciones mercantiles.

La colaboración de la seguridad pública-privada fue un éxito: cada uno de los agentes realizó de forma óptima su función y la
suma del todo fue mucho mayor que las partes por separado. El que salió ganando, el ciudadano.

Si bien la opinión pública y el mundo empresarial pitiuso aplaudieron el proyecto y los resultados, siempre hubo alguna voz crítica: algún ciudadano se quejaba de que la contratación de los detectives resultaba cara (basta pensar en lo caro que saldría no hacerlo), y otros definieron el proyecto como un disparate y una payasada (los partidos políticos de la oposición, qué casualidad… ).

Lo importante, es que la colaboración público- privada sigue adelante y no hace mucho hemos podido ver una noticia que para el colectivo, resulta muy agradable y esperanzadora, pero nada sorprendente.

Los detectives infiltrados en el mundo nocturno de Ibiza, destaparon una organización mafiosa dedicada al tráfico de estupefacientes. Y digo que no es nada sorprendente, por que esa es la aportación del detective privado a la seguridad de todos. Nos dedicamos a asuntos habitualmente privados, sí, pero lo cierto es que esa línea entre lo público y lo privado es tan difusa en la realidad que de forma reiterada acabamos con las narices metidas en un algún asunto de relevancia
pública. Y entonces es cuando intervienen las autoridades policiales. Y aunque usted, estimado ciudadano, no lo sepa, esa noticia que tanto le agrada leer ha venido precedida de la actividad de los detectives privados.

Y usted pensará: ¿por qué debería saber yo lo que hacen los detectives privados? Pues tiene toda la razón. Esa es nuestra función, no la suya. Una profesión como la nuestra lo tiene complicado para llegar al gran público y dar a conocer su función de una forma veraz: resulta difícil cuando la mayoría de nuestras actuaciones quedan cubiertas por el manto del secreto profesional, y cuando nuestra imagen está tan condicionada por los estereotipos del género negro y policiaco, pero en ello estamos.

Y en efecto, desde hace ya unos años, celebramos en nuestra comunidad el Día de la Seguridad Privada, evento en el que se rinde homenaje a los profesionales del sector y se menciona de forma especial a aquellos vigilantes, escoltas, detectives privados, directores de seguridad…que han destacado en el ejercicio de sus funciones a lo largo del año anterior.

Acuden al evento autoridades policiales, políticas, personalidades públicas de la sociedad balear y familiares y amigos del sector, y la difusión del evento es mayúscula. No pretende ser solo un homenaje, si no una reivindicación de los diferentes profesionales hacia un sector escasamente tenido en cuenta y sometidos a un vacío legislativo y a una constante presunción
de culpabilidad que nos aleja de lo que deberíamos ser, el complemento idóneo para la seguridad pública.

La ASSP, asociación a cuya junta directiva orgullosamente pertenezco, organiza anualmente el acto buscando una mayor difusión y reinvicación, y por este motivo este año realizaremos doble celebración: la primera de ellas tuvo lugar en el Grand Palladium Ibiza Resort el pasado día tres de noviembre, resultando un éxito de participación y organizativo.

Y el viernes, 10 de noviembre, celebramos el mismo acto en Mallorca, regresando al que fue su lugar de celebración habitual, el restaurante Molí des Conte en Establiments. Quien sabe, ¿Podría también Menorca ser un destino anual a partir del 2024? Pues ojalá así, por nosotros no será. ¿Tres celebraciones del sector en un mes? Caramba, a este paso si que alcanzaremos el nivel de “subidón, subidón”

Subidón, subidón