Baleares encara un verano con menos reservas, pero mayor rentabilidad para el sector turístico. Según el noveno informe elaborado por la patronal PIMEM junto a las empresas tecnológicas Fideltour y Dingus, las ventas anticipadas para la temporada estival se sitúan un 4,7% por debajo respecto al mismo periodo de 2024. Sin embargo, este descenso se equilibra gracias a un notable aumento del 13% en los ingresos, impulsado en parte por una subida del 4,49% en los precios por noche.
Durante el primer cuatrimestre de 2025, Baleares registró un crecimiento del 6% en las reservas frente al mismo periodo del año anterior. Abril, especialmente por la celebración temprana de la Semana Santa, fue determinante: las reservas crecieron un 84% respecto al mismo mes de 2024, lo que contrastó con la caída del 24% que se había dado un año antes.
En cuanto a la planificación, el informe indica que el 56% de las reservas para el verano ya se han formalizado, aunque con una ligera caída en la anticipación respecto a 2024. Un 29% de las ventas actuales se realizaron con más de seis meses de antelación.
Más ingresos con estancias más cortas y repetidores que gastan más
La estancia media se sitúa en 6,06 días, un 1,2% menos que el año pasado, y el gasto medio por noche aumenta especialmente entre los turistas repetidores: 165,3 euros frente a los 159,3 euros del visitante nuevo. Este perfil representa un tercio del total, con predominancia de parejas (69,1%) y familias (34,3%). El interés cultural (31,2%) desbanca al tradicional “sol y playa” (22,3%) como principal motivo de viaje en este segmento, lo que marca un giro hacia un turismo de mayor valor añadido.
Los turistas culturales (193,8 € por noche) y de compras (251,7 €) lideran el gasto medio por estancia, reforzando la idea de que Baleares atrae cada vez más a un visitante dispuesto a invertir en experiencias diferenciadas.
El turismo, motor económico para otros sectores
Desde PIMEM se propone aprovechar este cambio de perfil turístico para rediseñar el modelo económico. La patronal plantea tres ejes estratégicos: un ecosistema productivo que conecte turismo con sectores primario e industrial a través de experiencias locales; un ecosistema eficiente, que impulse la digitalización de pymes y autónomos; y un ecosistema sostenible, apoyado en una ecotasa destinada a proyectos medioambientales y sociales.
El objetivo es consolidar Baleares no solo como un destino turístico de éxito, sino como un motor de desarrollo económico diversificado, digitalizado y socialmente responsable. Una apuesta por un modelo que prioriza el valor añadido sobre el volumen.
