La participación de la Federación Hotelera de Mallorca (FEHM) en la World Travel Market de Londres ha servido para algo más que actualizar cifras: ha confirmado el liderazgo del sector hotelero en la transformación del modelo turístico de la isla. El presidente de la entidad, Javier Vich, presentó un balance que refleja un cambio profundo: menos dependencia del volumen y más creación de valor.
Entre enero y septiembre de 2025, Mallorca recibió 10,8 millones de turistas internacionales, un 3% más que el año anterior, que generaron 13.480 millones de euros, con un crecimiento del 6% en el gasto total. Para Vich, “este dato demuestra que el esfuerzo inversor de los hoteles está dando sus frutos: hemos pasado de crecer en visitantes a crecer en valor”.
Uno de los indicadores que mejor definen este cambio es el incremento de la planta hotelera operativa fuera de temporada alta. Por primera vez, un 19% de los hoteles permaneció abierto todo el año, y las previsiones para 2026 apuntan a un 20%, con subidas del 4% en febrero, del 16% en marzo y del 13% en abril. “La desestacionalización ya es un hecho. Los hoteles están abriendo antes y manteniendo más tiempo su actividad, generando empleo estable”, destacó Vich.
Este fenómeno no solo equilibra la presión en temporada alta, sino que está reconfigurando la estructura laboral del sector, con más contratos de larga duración y un 8% de incremento del poder adquisitivo gracias al nuevo convenio de hostelería, el mejor de España según la patronal.
Desde 2014, la FEHM calcula que los salarios han crecido un 28% más que la media nacional del sector.
La apuesta empresarial por la inversión y la calidad está atrayendo nuevos mercados. Pese a la ligera contracción de los emisores británico y alemán, la FEHM celebra la entrada de clientes de Estados Unidos, Canadá y Emiratos Árabes, con rutas directas que “pueden abrir la puerta al mercado asiático”. “Mallorca empieza a ser más que un destino europeo; está entrando en el mapa global”, subrayó Vich.
Esta internacionalización, junto con la mejora del gasto medio, revaloriza el papel del sector hotelero como motor económico transversal, capaz de irradiar beneficios hacia el comercio, la restauración y la cultura local.
2026: prudencia macroeconómica, confianza empresarial
La patronal hotelera afronta 2026 con “optimismo moderado”, una expresión que combina la prudencia ante los indicadores macroeconómicos de Reino Unido y Alemania con la confianza derivada de la fortaleza del propio sector. El foco estará en seguir creciendo en los trimestres de menor ocupación, con estrategias de segmentación que incluyan turismo deportivo, gastronómico, cultural y de congresos.
El modelo de comercialización también se está transformando: la turoperación ha pasado del 60% al 50% del mercado, mientras que las agencias online y el canal directo ganan terreno. Según Vich, la inteligencia artificial marcará un antes y un después en cómo los hoteles mallorquines se venden y posicionan online:
Competitividad, sostenibilidad y gestión: el triángulo clave
La FEHM advierte de que la competitividad de Mallorca no puede ponerse en riesgo con subidas del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS) en temporada alta, recordando que el 70% de la actividad se concentra en el tercer trimestre.
Vich aboga por una sostenibilidad basada en la gestión y la tecnología, no en la penalización fiscal, y pide más coordinación en materia de infraestructuras y vivienda para acompañar el crecimiento demográfico.
La lucha contra la oferta ilegal sigue siendo “el gran caballo de batalla”, y la patronal insta al Consell de Mallorca a seguir el ejemplo de Ibiza en su control y regulación.
El discurso del sector hotelero en Londres ha dejado claro que Mallorca ha entrado en una fase de madurez. Los hoteles son la base del nuevo modelo turístico: innovan, invierten, abren antes, contratan más y atraen a un visitante que deja más valor en la isla. En un entorno de competencia global y digitalización acelerada, la FEHM defiende un rumbo claro: “No queremos crecer más, queremos crecer mejor”. Mallorca ya no solo quiere vender camas; ya exporta un modelo de gestión y de valor añadido que está marcando la evolución del turismo en todo el Mediterráneo.
