domingo. 19.07.2026

La energía eólica podría jugar un papel mucho más relevante en el futuro energético de Baleares de lo que hasta ahora se pensaba. Así se desprende de la jornada organizada por el Clúster de Transición Ecológica de las Illes Balears (TEIB) y el Col·legi Oficial d’Enginyeria Industrial de les Illes Balears (COEIB), celebrada en Palma, donde representantes del ámbito académico, empresarial y técnico debatieron sobre los retos y oportunidades de esta fuente renovable en el archipiélago.

El encuentro, inaugurado por la gerente del Clúster TEIB, Marta Pons, tuvo como objetivo pasar “de las percepciones a los datos”, analizando con rigor científico el potencial real del viento en las islas.

Durante la primera mesa redonda, moderada por Miguel Galmés (COEIB), la profesora Maria Antònia Jiménez (UIB) recordó que, aunque Baleares no es una región especialmente ventosa en comparación con el resto de Europa, sí cuenta con regímenes locales aprovechables gracias a los avances en modelización meteorológica.

Por su parte, Josep Malagrava (QAir) subrayó que la energía eólica marina solo será viable en formato flotante, mientras que Rafael Muñoz (Consorci de Residus i Energia de Menorca) señaló los principales retos de la eólica terrestre: impacto visual, afección a la fauna, ruido y costes.

El representante de Amics dels Molins, Josep Pascual, aportó una mirada patrimonial, recordando que Mallorca posee la mayor densidad de molinos del mundo, con más de 3.000 ejemplares distribuidos por la isla. “Recuperar este legado podría tener también un valor simbólico y educativo”, señaló.

La eólica, imprescindible para alcanzar la descarbonización

En la ponencia central, José Ignacio Rapha (IREC y COEIB) ofreció una visión contundente: Baleares debería multiplicar por 16 su generación renovable para alcanzar la descarbonización. Incluso desplegando todo el potencial fotovoltaico, añadió, solo se cubriría el 37% de la demanda eléctrica, por lo que la eólica será “imprescindible” para completar el mix.

Según el POEM, la zona marina LEBA-2 podría generar por sí sola la demanda anual de toda Menorca, lo que ilustra el potencial aún sin explotar de este recurso.

Desafíos ambientales y sociales

La segunda mesa, moderada por Neus Sastre (ASINEM), abordó cuestiones como la aceptación social y la integración territorial. Alyona Tishkina (Offshore Wind Power Consulting) expuso medidas para minimizar el impacto sobre el medio marino, mientras que Alberto Gundín (Ona Blava) advirtió que los principales obstáculos “no son tecnológicos, sino administrativos y sociales”.

En el ámbito acústico, Gabriel Martorell (Macústica) explicó que la potencia acústica de un aerogenerador puede ser entre 100 y 105 dB, pero que a 300 metros ya se cumplen los límites legales. Por su parte, Lluís Vallcaneras, gerente del Consorci de la Serra de Tramuntana, recordó que este enclave es Patrimonio Mundial y que “cualquier actuación debe respetar que el paisaje es parte del valor protegido”.

La jornada concluyó con una idea compartida: Baleares dispone de viento, tecnología y conocimiento, pero necesita un marco normativo y social alineado con el reto de la descarbonización.

El decano del COEIB, Mateu Oliver, cerró el encuentro con una reflexión: “No todo puede ser a la vez bueno, bonito y barato. El futuro energético sostenible de las islas exigirá equilibrio entre innovación, paisaje y sostenibilidad”.

La energía eólica busca su lugar en la transición energética de Baleares