En un contexto de retroceso generalizado de los viajes internos en España durante el primer semestre de 2025, Baleares destaca como una de las pocas comunidades que ha resistido la tendencia. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), los residentes de las islas realizaron un 3,7% más de viajes que en el mismo periodo de 2024, mientras que la media nacional cayó un 5,2%. Solo la Comunidad Valenciana comparte este comportamiento positivo.
En total, los españoles realizaron 81,1 millones de viajes entre enero y junio, de los cuales casi el 88% fueron dentro del país. Sin embargo, la mayoría de comunidades experimentaron descensos acusados: Aragón (-19,1%), Galicia (-12,1%) y Cantabria (-10,2%) fueron las más afectadas.
Más viajes, más días y más gasto por persona
Los baleares no solo viajaron más, sino que también prolongaron sus desplazamientos. Con una media de 4,41 días por viaje, los residentes en las islas lideran la duración de las estancias, por delante de canarios (4,17) y vascos (4,01).
Además, Baleares encabeza el gasto turístico por habitante y día, con 105,83 euros, muy por encima de los niveles registrados en Castilla-La Mancha (79,26€) o Castilla y León (82,52€). Esta capacidad de gasto convierte a los viajeros isleños en un motor económico clave dentro del turismo nacional.
Una resistencia que viene de lejos
La comparativa con 2019, antes de la pandemia, refuerza la singularidad de Baleares. Mientras que en el conjunto del país los viajes han caído un 12% respecto a entonces, los baleares —junto con los murcianos— son los únicos que han incrementado sus desplazamientos. En el caso balear, un 0,2% más que en 2019, pese a que la población española ha crecido en más de 2,2 millones de personas desde entonces.
Este comportamiento revela la fortaleza de la movilidad interna de los ciudadanos de Baleares, quienes siguen apostando tanto por escapadas dentro del archipiélago como por destinos en la península. El dato cobra especial relevancia para la economía isleña, ya que subraya el peso del residente como viajero activo y con alto poder de gasto en un escenario marcado por la contención en otras autonomías.
