martes. 29.11.2022

Baleares tiene diez reservas marinas pesqueras de 660 kilómetros cuadrados y está prevista la creación de dos más para mediados de 2023 ambas en Ibiza, ha informado el jefe de Recursos Marinos del Govern, Antoni Grau, en el I Congreso Áreas Marinas Protegidas del Mediterráneo Occidental en Palma.
 

En una ponencia dedicada a estos espacios protegidos en el archipiélago, Grau ha destacado que en Baleares las reservas son un instrumento de gestión pesquera para recuperar las poblaciones de peces y apoyar las artes de pesca menor.
 

Las reservas marinas tienen tres pilares por ley: deben tener una vigilancia específica, es obligatorio un seguimiento biológico y pesquero regular y periódico y todas deben tener una comisión de seguimiento entre las administraciones y los usuarios.
 

Ha afirmado que "funcionan porque hay una vigilancia efectiva", ha recalcado que se lleva a cabo en ellas un seguimiento tanto sobre los peces y como sobre la actividad que albergan; y además se basan en el contacto con los "stakeholders" que están presentes en la reserva.

Grau ha recordado que además Baleares cuenta con el Parque nacional de Cabrera, con más de 80.000 hectáreas marinas, y con toda una serie de figuras de protección como la red Natura2000
 

Además hay 6.180 kilómetros de áreas protegidas de pesca, donde de forma temporal o permanente está limitada, mas de un 25 % del promontorio balear, ha afirado.
 

Grau ha destacado "el apoyo local" hacia las reservas logrado en Baleares, donde "casi todas las iniciativas de establecer reservas marinas no han partido del Govern sino de instituciones como el Ayuntamiento de Calvià, el Consell de Menorca o la Cofradía de Formentera, ha puesto como ejemplos.
 

"Está clarísimo que es algo que beneficia a los pescadores", ha afirmado, porque en ellas "hay mas peces, son más grandes y además están presentes especies que fuera de ellas son raras o inexistentes".
 

En opinión de Grau, en Baleares "tuvo mucha influencia la creación del Parque Nacional de Cabrera en 1991", donde está prohibida toda la pesca salvo la artesanal y enseguida aumentó la biomasa.
 

En todas las reservas de Baleares está permitida la pesca artesanal y la recreativa en superficie y está prohibida la pesca de arrastre y la submarina.
 

Ha explicado que todas las reservas tienen un censo de embarcaciones de pesca artesanal autorizadas, la pesca de recreo desde embarcación requiere licencia y declarar las captura; y en el caso el buceo "que es una actividad inocua", está regulado y en las más pequeñas hay cupos.
 

Sobre la protección de la pesca artesanal, GRau ha dicho que supone en Baleares menos del 0,1 % del PIB, "pero se demostró en la pandemia que es esencial", al ser la única fuente de pescado fresco sano si para el transporte.

Ha advertido además de que el comercio del pescado tiene un gasto en carbono muy elevado porque se trae desde miles de kilómetros de distancia, y debe traerse refrigerado. A consumir pescado cercano se contribuye contra el cambio climático.

La flota pesquera de las Baleares ha perdido un 52% de embarcaciones, al pasar de 583 en 200 a las 275 actuales.

La pesca de recreo está permitida en todas las reservas. "Es una actividad que mata peces y no es esencial, pero en estas islas hay 100.000 aficionados a la pesca de recreo y, si no les dejábamos entrar, establecer reservas hubiera sido inviable", ha justificado el responsable de Recursos Marinos.
 

"No se permite pescar de cualquier manera, solo con técnica tradicionales, con limitación de anzuelos y tamaños, y hay que declarar las capturas desde 2018, a ser posible con una aplicación móvil", ha puntualizado.
 

Según Grau, la relación entre a pesca artesanal y la de recreo no es de enfrentamiento sino de simbiosis.
 

Basándose en los datos de miles de declaraciones de recreístas, Grau ha asegurado que la mayoría de lo que pescan son especies de pequeño tamaño, que se recuperan y excepto en el caso del calamar, no son especies comerciales.
 

A pescar especies pequeñas, de vida corta, el índice de vulnerabilidad intrínseca del conjunto de la pesca de recreo es de 39,4, que corresponde a un nivel de vulnerabilidad "bajo" o "moderado", según la tasa calculada por Recursos Marinos para medir la capacidad de daño de la actividad. "Justifica que mantengamos cierta pesca de recreo en la parte de las reservas donde se puede pescar", ha asegurado.
 

En cuanto a por qué no se permite la pesca submarina, ha explicado que los datos de 677 declaraciones del período 2003-2019, indican que todo lo que pescan son especies comerciales, "algunas de interés comercial altísimo como el pulpo, el mero, el dentón... y ya no hay coexistencia pacífica sino competencia con la pesca artesanal".
 

Su índice de vulnerabilidad, con especies de nivel trófico uno o dos niveles por encima de los pescadores de recreo, es del 65,43, considerado "alto", y 26 puntos por encima de la embarcación tradicional.
 

En cuanto al buceo, ha explicado que, en 2021, los centros de buceo turístico de Baleares declararon 69.000 inmersiones en reservas marinas, actividad que experimenta un incremento sostenido desde 2005, año desde el que se han triplicado las inmersiones.

Baleares sumará dos reservas marinas a mediados de 2023
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