miércoles. 01.07.2026

La economía española ha logrado reducir a la mitad la intensidad de sus emisiones de gases de efecto invernadero desde mediados de los años noventa, consolidando un proceso de desacoplamiento entre crecimiento económico y contaminación. Sin embargo, este avance no se está produciendo de forma homogénea en todo el territorio, y Baleares figura entre las comunidades con mayores dificultades para acelerar la transición ecológica.

Así lo refleja un reciente informe de BBVA Research, que analiza la evolución de la descarbonización en España y concluye que factores como la estructura productiva, el mix energético o el grado de electrificación condicionan de forma decisiva los resultados regionales.

En el conjunto nacional, sectores como la industria, la energía, el transporte y la agricultura concentran cerca del 90% de las emisiones, pese a representar solo una cuarta parte del valor añadido bruto. Este dato revela un amplio margen de mejora en actividades intensivas en carbono sin comprometer el crecimiento económico, una oportunidad que algunas regiones están aprovechando mejor que otras.

El caso de Baleares: dependencia y presión del turismo

En este contexto, Baleares aparece junto a otros territorios como Canarias o Asturias en el grupo de comunidades donde las emisiones reales superan las estimaciones derivadas de su estructura económica. Según el informe, esta desviación responde principalmente a la elevada dependencia de combustibles fósiles y al peso de sectores intensivos en energía.

En el caso balear, el modelo económico centrado en el turismo añade complejidad al proceso de descarbonización. El transporte —especialmente el aéreo y marítimo— y el elevado consumo energético asociado a la actividad turística incrementan la huella de carbono del archipiélago, dificultando una reducción más rápida de las emisiones.

A ello se suma un sistema energético históricamente dependiente del exterior, con menor penetración de renovables que otras comunidades peninsulares, aunque en los últimos años se han acelerado proyectos de transición energética.

El informe destaca que todas las comunidades autónomas han reducido sus emisiones entre 2019 y 2024, aunque por vías diferentes. Mientras algunas regiones han avanzado gracias a la electrificación y la eficiencia energética, otras lo han hecho mediante cambios en su mix energético o el impulso de las renovables.

Comunidades como Cataluña o el País Vasco presentan un comportamiento más favorable, con emisiones por debajo de lo esperado según su estructura productiva, gracias a la modernización industrial y la innovación tecnológica.

Frente a estos casos, Baleares parte de una situación más compleja, lo que pone de relieve la necesidad de políticas específicas adaptadas a su realidad insular.

El análisis de BBVA Research subraya que la transición climática en España dependerá en gran medida de la coordinación entre políticas europeas, estatales y autonómicas. En territorios como Baleares, este alineamiento será especialmente relevante para garantizar que la descarbonización no comprometa la competitividad económica ni el principal motor productivo: el turismo.

En este escenario, el archipiélago afronta el reto de acelerar la implantación de energías renovables, mejorar la eficiencia energética y transformar progresivamente su modelo económico, con el objetivo de converger hacia los estándares de sostenibilidad de las regiones más avanzadas.

Baleares avanza en la descarbonización, pero arrastra desventajas estructurales frente...