La inteligencia artificial ya está en las oficinas del turismo B2B, pero todavía no se ha sentado en la mesa de decisiones. Esa es una de las principales conclusiones del último informe publicado por HBX Group, que analiza el grado real de adopción de esta tecnología en la distribución turística global.
El estudio, The State of AI in B2B Travel Distribution, revela una paradoja: aunque el 65% de los distribuidores turísticos afirma utilizar inteligencia artificial, su impacto estructural en el negocio sigue siendo limitado. La mayoría de las empresas continúa en una fase experimental, aplicando la IA a tareas concretas pero sin integrarla plenamente en su operativa diaria.
Los datos reflejan, no obstante, una percepción claramente positiva. El 64 % de los profesionales encuestados asegura que la IA ya mejora su trabajo, mientras que más de la mitad (55%) la considera clave para el futuro del sector. Sin embargo, esa confianza teórica no siempre se traduce en una adopción profunda.
El motivo no está en la tecnología, sino en cómo utilizarla. Según explica Javier Cabrerizo, Chief Strategy, Transformation & AI Officer de la compañía, el desafío ha cambiado de naturaleza: “Ya no se trata de acceder a la IA, sino de integrarla de forma efectiva en los procesos y generar la confianza necesaria para aprovechar su potencial”.
En la práctica, las empresas siguen utilizando la inteligencia artificial como herramienta de apoyo —principalmente en la creación de contenidos o la atención al cliente—, pero lejos de convertirla en un eje central de su actividad. La distancia entre “probar” y “confiar” continúa siendo significativa.
A ello se suman barreras internas que frenan su desarrollo: falta de formación, escaso acompañamiento en la implementación y dudas sobre la fiabilidad y facilidad de uso de las soluciones actuales. Todo ello configura un escenario en el que la tecnología avanza más rápido que su adopción real.
Con todo, la tendencia es clara. El sector empieza a mirar hacia aplicaciones más sofisticadas, centradas en la automatización de procesos complejos y la mejora de la eficiencia operativa. El informe apunta que el verdadero salto llegará cuando las empresas dejen de experimentar y comiencen a obtener resultados medibles.
En definitiva, la inteligencia artificial ya ha llegado al turismo B2B. Ahora, el reto es que deje de ser una promesa y se convierta en una herramienta imprescindible.
