La Universitat de les Illes Balears (UIB) ha dado un paso decisivo en su estrategia para convertirse en uno de los campus más sostenibles de Europa. La institución ha culminado la rehabilitación energética de dos de sus edificios históricos, Ramon Llull y Mateu Orfila i Rotger, y avanza en la construcción de una planta térmica de alta eficiencia que permitirá compartir energía entre los distintos edificios del campus de Palma.
El conjunto de actuaciones supone una inversión de 14,9 millones de euros y forma parte del proceso de transformación energética que impulsa la universidad para que, en 2026, el campus sea capaz de generar y gestionar la totalidad de la energía que consume. El objetivo es reducir de forma significativa la factura eléctrica, disminuir la huella ambiental y avanzar hacia un modelo de emisiones cero.
Las obras han contado con financiación del Programa de Impulso a la Rehabilitación de Edificios Públicos (PIREP), integrado en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y financiado con fondos europeos Next Generation EU, gestionados en Baleares por la Conselleria de Vivienda, Territorio y Movilidad.
El conseller del área, José Luis Mateo, visitó este lunes las instalaciones junto al rector de la UIB, Jaume Carot, y el delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez, acompañados por responsables del Govern y del equipo técnico encargado del proyecto.
Una red energética que conecta todo el campus
Uno de los elementos más innovadores del plan es la nueva planta térmica de quinta generación que se está desplegando en el campus. Se trata de una infraestructura pionera en España que permitirá conectar los edificios universitarios mediante una red energética común.
Gracias a este sistema, el calor o el frío generado en un edificio podrá reutilizarse en otros, optimizando el uso de la energía disponible. En la práctica, el campus funcionará como un ecosistema energético integrado en el que los excedentes de unos espacios se aprovecharán para cubrir las necesidades de otros. Esta red de intercambio térmico permitirá aumentar el rendimiento global del sistema energético universitario y reducir el consumo de recursos.
La rehabilitación energética se ha centrado en dos de los edificios más antiguos del campus. En el Mateu Orfila i Rotger se han invertido 5,7 millones de euros y en el Ramon Llull, 5,2 millones.
El objetivo principal ha sido reducir al menos un 35 % el consumo de energía primaria no renovable en ambos edificios. Para lograrlo se han renovado completamente los sistemas de climatización y ventilación, sustituyendo las antiguas calderas de gasóleo y equipos individuales de aire acondicionado por sistemas de alta eficiencia.
También se han mejorado los aislamientos exteriores y las carpinterías, y se están implantando sistemas avanzados de control energético que permitirán monitorizar y optimizar el consumo en tiempo real.
El proyecto incluye además la modernización de los sistemas de iluminación. Las luminarias convencionales —fluorescentes, halógenas e incandescentes— se sustituirán por tecnología LED de alta eficiencia, acompañada de un sistema inteligente de regulación y control.
Además del ahorro energético, la universidad espera mejorar el confort visual de estudiantes y personal, eliminando el parpadeo de los sistemas actuales y reduciendo la fatiga visual.
Estas actuaciones forman parte de la Estrategia de Sostenibilidad 2030 de la UIB, con la que la institución aspira a convertir su campus en un referente europeo de autosuficiencia energética y gestión inteligente de los recursos.
