sábado. 18.07.2026

La vuelta del IVA de la electricidad al 21% ha vuelto a encarecer la factura de la luz de los hogares españoles, pero los expertos advierten de que la fiscalidad no es el único factor que explica el aumento del recibo. Servicios adicionales poco conocidos, precios de la energía superiores a los del mercado o una potencia contratada por encima de las necesidades reales continúan generando sobrecostes para miles de consumidores.

Según estimaciones de la comercializadora Gana Energía, la recuperación de los tipos impositivos ordinarios, junto con el Impuesto Eléctrico, supondrá un incremento cercano al 15% en la factura, equivalente a entre 8 y 10 euros mensuales para un hogar medio.

Sin embargo, la compañía sostiene que buena parte del encarecimiento que soportan muchos usuarios tiene su origen en conceptos sobre los que sí existe margen de actuación. De acuerdo con sus datos internos, el 92% de los clientes que revisan en detalle las condiciones de su contrato detectan algún tipo de sobrecoste.

Entre los factores más habituales destacan los servicios de mantenimiento asociados al suministro eléctrico. Estos productos, que suelen incluir asistencia técnica o reparaciones, aparecen en el 32% de las facturas analizadas por la comercializadora. Aunque su coste mensual suele ser reducido, su impacto acumulado a lo largo del año puede ser significativo.

A ello se suma el precio del kilovatio hora (kWh), uno de los indicadores que menos atención recibe por parte de los consumidores. Según la empresa, algunos contratos experimentan incrementos en las renovaciones anuales que terminan alejando las tarifas de la evolución real del mercado eléctrico, provocando que clientes con varios años de antigüedad paguen más por el mismo suministro.

Otro de los elementos que influye en el coste final es la potencia contratada. Mantener una capacidad superior a la necesaria implica asumir un gasto fijo más elevado cada mes, independientemente del consumo realizado. Ajustar este parámetro a las necesidades reales de la vivienda puede traducirse en ahorros permanentes sin afectar al uso habitual de electrodomésticos o sistemas de climatización.

La situación cobra especial relevancia con la llegada del verano. El aumento del uso del aire acondicionado incrementa el consumo energético y amplifica el impacto de las tarifas más elevadas, justo cuando la factura ya se verá afectada por la subida de impuestos.

Por ello, expertos del sector recomiendan aprovechar este periodo para revisar las condiciones del contrato eléctrico, analizar el precio efectivo de la energía consumida, verificar la potencia contratada y comprobar si existen servicios adicionales que no aportan un valor real al usuario.

La combinación de estos factores puede tener un efecto económico superior al derivado exclusivamente de la recuperación del IVA, especialmente en hogares que acumulan años sin revisar su tarifa eléctrica.

Miles de hogares pagan de más en la factura eléctrica por conceptos que pasan...