domingo. 19.07.2026

Pese a la suerte de vivir cerca del Mediterráneo, los veranos son cada vez más cálidos y ya no hay brisa marina que lo remedie. Con la llegada del calor, muchos hogares encienden el aire acondicionado por primera vez en todo el año y vuelven a sorprenderse al ver cómo se dispara la factura eléctrica a final de mes. Y no es casual, según un estudio de Rastreator, el 41% de los baleares no sabe exactamente por qué varía el precio de la luz. Un dato que deja claro hasta qué punto la desinformación puede jugar en contra del ahorro.

La factura de la electricidad puede parecer un galimatías, pero muchas de sus variaciones son comprensibles si tenemos algunos puntos importantes, especialmente en verano, cuando el consumo se dispara y la red eléctrica se tensiona. Estar al tanto de cómo funciona el sistema, qué aparatos consumen más y qué tarifa tenemos contratada puede ayudarnos a ahorrar y a usar la energía de forma más eficiente.
 

“Es imprescindible conocer no solo la tarifa contratada, sino también qué factores influyen en la variación del precio de la electricidad: desde los impuestos y cargos regulados hasta la oferta y demanda del mercado energético”, explica Patricia Carril, responsable de Energía en Rastreator.

“Con esta información, se puede elegir mejor la tarifa más adecuada para cada caso, especialmente en verano, cuando el uso de sistemas de refrigeración dispara el consumo energético”.
 

El consejo principal es claro: estar informado es el primer paso para ahorrar. Por supuesto, echar mano de un comparador de tarifas de luz para elegir la opción más eficiente y económica, adaptada al uso real de cada hogar, es otro punto clave para ahorrar. Además, si tenemos en cuenta otros pequeños gestos cotidianos podremos ahorrar de manera eficiente cuando suban las temperaturas. Y lo mejor, estar tranquilos cuando llegue la factura de la luz.

El aire acondicionado, protagonista absoluto del aumento de consumo

Que el consumo de electricidad se dispare en verano es casi un clásico, pero no está de más ponerle cifras al asunto. El uso del aire acondicionado es, con diferencia, el principal responsable del incremento en la factura de la luz durante los meses más calurosos.

Un aparato de aire acondicionado tiene un consumo medio de unos 0,7 kWh, mientras que un ventilador de pie ronda los 0,045 kWh, lo que supone un 93% menos. La diferencia es sustancial, aunque no siempre es tan simple como sustituir uno por otro: los ventiladores suelen necesitar más tiempo para enfriar una estancia, y su eficacia depende mucho del tamaño y la ventilación del espacio.

Además, hay que tener en cuenta que cada grado de menos que se programe en el termostato del aire acondicionado puede suponer un incremento del 8% en el consumo energético. Es decir, bajar de 26 a 21 grados, por ejemplo, puede encarecer notablemente la factura mensual.

Cómo reducir el gasto eléctrico durante las olas de calor

Con las olas de calor cada vez más frecuentes y duraderas en el archipiélago, conviene repasar algunos consejos para reducir el consumo eléctrico sin renunciar al confort térmico.

1. Usa el aire acondicionado con cabeza. Programar el termostato entre 24 y 26 grados es más que suficiente para mantener una temperatura agradable en casa. Bajar más no solo es innecesario, sino que encarece de forma importante el gasto mensual.

2. Da preferencia al ventilador. Siempre que sea posible, opta por un ventilador, ya que su consumo energético es muy inferior. En estancias pequeñas o durante las horas menos calurosas del día, puede ser una solución muy eficaz.

3. Ventila de forma estratégica. La ventilación cruzada, es decir, abrir ventanas opuestas para crear corrientes de aire, sigue siendo un método gratuito y eficiente para refrescar el ambiente.

4. Usa el sentido común. Cierra ventanas y persianas durante las horas de más calor para evitar que entre el aire caliente, y ábrelas por la noche para aprovechar las temperaturas más suaves. Puede parecer simple, pero funciona.

5. Revisa la tarifa contratada. Muchas veces, el ahorro empieza por una buena elección del proveedor. En un contexto de variabilidad tarifaria como el actual, saber lo que se paga y por qué marca la diferencia.

Elegir la tarifa adecuada, un ahorro que puede ser significativo

A menudo se habla del precio del kWh como si fuese una cifra estática, pero lo cierto es que existen múltiples tarifas, modalidades y ofertas comerciales en el mercado. Conocerlas puede suponer un ahorro notable a lo largo del año, especialmente si se adapta a los hábitos de consumo de cada hogar.

En este sentido, los comparadores de tarifas energéticas, como Rastreator, facilitan la labor ya que permiten cotejar distintas opciones en pocos minutos y adaptarlas a parámetros como consumo mensual, origen renovable o discriminación horaria. Todo ello, sin necesidad de entender todos los tecnicismos del sector eléctrico.

Y es que, en zonas como Baleares, donde la climatología condiciona el consumo energético y buena parte de las viviendas están expuestas al sol durante gran parte del día, una elección informada de tarifa puede marcar la diferencia entre una factura razonable y un susto a final de mes.

El desconocimiento en la factura de la luz frena el ahorro de los hogares