Donald Trump ha dado marcha atrás en su guerra comercial. El presidente de Estados Unidos anunció este miércoles una tregua de 90 días en la aplicación de la mayoría de los nuevos aranceles anunciados el pasado 2 de abril. La medida, que excluye únicamente a China, llega tras varios días de turbulencias en Wall Street y una creciente presión diplomática.
Según explicó el propio mandatario en su red social Truth Social, casi todos los socios comerciales de EE.UU., incluida la Unión Europea, estarán sujetos durante los próximos tres meses a un arancel reducido del 10 %, frente a las tasas más altas que debían entrar en vigor hoy mismo. China, sin embargo, no se beneficiará de esta pausa: sus productos soportarán a partir de ahora un gravamen del 125%, en respuesta a lo que Trump calificó como “falta de respeto a los mercados”.
Este giro estratégico supone un importante cambio de tono respecto a la línea dura marcada desde principios de abril, cuando el republicano declaró el llamado "Día de la Liberación Arancelaria" e impuso tarifas generalizadas a todas las economías con las que Estados Unidos mantiene un déficit comercial.
“Hay que tener flexibilidad”, afirmó Trump, justificando su marcha atrás. “Podría atravesar un muro, pero a veces hay que rodearlo o saltarlo”.
Fuentes de la Casa Blanca indicaron que la UE fue incluida en la exención al no haber tomado represalias inmediatas. Aun así, este mismo miércoles, los Estados miembros aprobaron contramedidas frente a los aranceles del 25% al acero y aluminio impuestos por EE.UU. en marzo.
En medio del desconcierto generado por los cambios de criterio, la Casa Blanca también rectificó en las últimas horas sobre la situación de México y Canadá, que seguirán exentos del arancel del 10 % tras una confusa comunicación inicial por parte del Tesoro.
Trump insistió en que su política arancelaria “debía hacerse” y se mostró convencido de alcanzar acuerdos “justos” con todos los países implicados, incluida China, aunque advirtió de que “no será a cualquier precio”.
La respuesta de los mercados fue inmediata. Wall Street reaccionó con subidas de entre el 6% y el 8%, y el petróleo de Texas (WTI) se disparó un 4,65%, superando los 62 dólares por barril. También mejoró el mercado de bonos, tras el susto matutino con los títulos del Tesoro a diez años.
El freno de Trump al conflicto comercial devuelve un respiro a los inversores y abre una nueva etapa de negociaciones internacionales, aunque con el foco todavía puesto en la tensión con Pekín
