El economista y profesor del IE Manuel Romera ofreció este jueves una masterclass en Palma, en el Hotel Nakar, en un encuentro organizado por IE Alumni Baleares y que contó con el apoyo de Economiademallorca.com como media partner. En esta charla analizó los grandes retos económicos de 2026. Geopolítica, petróleo, deuda pública, bancos centrales, turismo y vivienda marcaron una conversación sin filtros en la que Romera defendió que el nuevo orden mundial “no va de ideología ni de democracia, va de dinero”, y situó a España y a Mallorca entre los territorios mejor posicionados del nuevo ciclo económico.
-Para entender el contexto macroeconómico actual, ¿desde qué prisma hay que mirarlo?
-Desde la mente de Trump. No desde la mente de la oposición venezolana ni desde parámetros morales. Hay que entender qué significa un republicano en Estados Unidos: o militar o gestor de petróleo. Eso explica la estrategia actual.
-¿Por eso están en el foco Panamá, Groenlandia o Venezuela?
-Exactamente. Venezuela hoy extrae menos del 1% del petróleo mundial y tiene bajo tierra más del 17% de las reservas. Es un país quebrado e infrautilizado energéticamente. Sin invertir nada nuevo, solo manteniendo infraestructuras, se podría multiplicar por diez la producción. Eso es dinero, y de eso va todo.
“Venezuela tiene bajo tierra más del 17% del petróleo mundial y solo produce el 1%”
-Entonces, ¿no es una cuestión de democracia?
-No. Lo importante es qué sistema sirve mejor a los intereses del petróleo. Luego veremos quién se queda la ganancia dentro del país. Maduro, siendo prácticos, ganaba más dinero con la droga que con el petróleo. Ahora se intenta que el petróleo vuelva a ser el negocio central.
-En este tablero global, ¿dónde queda Europa?
-Europa tiene que asumir para qué vale. Hoy el líder europeo es España, que crecerá este año alrededor del 2,3%, frente a una Europa que apenas llegará al 1,2%. Alemania el año pasado creció un 0,2%. Eso no es liderazgo.
-¿Europa ha perdido definitivamente su papel industrial?
-Europa no va a volver a ser el Mercedes-Benz del mundo. Está llamada a ser una economía de servicios, utilities y turismo. Y eso no es malo. Es absurdo despreciar el sector que todo el mundo quiere tener y que nosotros tenemos casi sin esfuerzo.
“Europa no va a ser el Mercedes-Benz del mundo: está llamada a vivir de los servicios y el turismo”
-Uno de los grandes debates actuales es la vivienda. ¿Estamos ante un problema estructural o ante un cambio de modelo?
-Hay un problema, pero hay que explicarlo bien. No es un problema moral ni turístico, es un problema de oferta. Hay suelo en España, pero no se liberaliza. El suelo se ha multiplicado por dos o por cuatro en algunas zonas sin ningún sentido. Eso es responsabilidad política.
-En lugares como Mallorca, el factor extranjero se señala como causa del encarecimiento.
-El extranjero es un valor añadido. El problema es pensar que todo el mundo tiene que vivir donde vivía antes. Las ciudades maduran. Antes un piso lo compraba el director de una sucursal bancaria; ahora lo compra un directivo internacional. Eso no es perverso, es evolución urbana.
-¿Los jóvenes lo tienen peor que generaciones anteriores para acceder a una vivienda?
-Las generaciones pobres siempre lo han tenido mal. En 1993 el paro en España era del 28%. Comprarse una casa era una entelequia, aunque fuera barata. Hoy, con un 10% de paro, al menos hay empleo. La clave para comprar una casa siempre ha sido trabajar y ganar dinero.
-Pero la percepción social es que se vive peor.
-Eso es profundamente demagógico. La gente hoy vive mucho mejor que hace 40 años. En Mallorca y en el resto de España. Otra cosa es que la brecha entre ricos y pobres se haya ampliado. Los ricos son mucho más ricos, pero los pobres también viven mejor que antes.
“España va espectacularmente bien, aunque a los españoles nos encante decir lo contrario”
-Entonces, ¿no estamos perdiendo nivel de vida?
-En absoluto. Nuestros abuelos no viajaban, no tenían coche, no tenían móvil. Hoy la vida es enormemente más cómoda. Lo que pasa es que cuando no puedes comprarte una casa, eso genera frustración. Y es lógico. Pero no confundamos frustración con empobrecimiento general.
-¿Hasta qué punto el turismo mejora o empeora ese nivel de vida?
-El turismo mejora claramente el nivel de vida. Pensar que limitar el turismo hará vivir mejor al mallorquín es una tontería. Vivirá mejor si hay más actividad económica y más ingresos. España critica incluso cuando gana dinero.
-Ha alertado sobre la deuda pública como uno de los grandes riesgos.
-Es el gran problema silencioso. Estamos hiperendeudados, con déficits estructurales enormes y unos impuestos que ya no se pueden subir más sin destruir actividad. La gran pregunta es cuánto puede aguantar el sistema.
-¿Está en riesgo el Estado del bienestar?
-Sí. Pensiones, sanidad, educación… todo tendrá problemas de continuidad si no generamos ingresos suficientes. En España gastamos más de 100.000 millones de euros al año en sanidad. No digo que no haya que gastarlos, digo que hay que preguntarse si es sostenible.
-¿Y los bancos centrales?
-Me preocupa su pérdida de independencia. La política interviene demasiado. Los bancos centrales deben velar primero por la inflación y luego por el crecimiento. Si se bajan tipos por motivos políticos, el riesgo inflacionario es enorme.
-En resumen, ¿qué panorama dibuja para los próximos años?
-Un mundo más complejo, más competitivo y más nacionalista. Da miedo, claro. Pero España está bien posicionada. Tiene crecimiento, tiene marca y tiene turismo. Lo que hay que hacer es adaptarse y dejar de autoflagelarnos.
