Baleares consolida su giro hacia la estabilidad presupuestaria en plena fase de crecimiento económico. El archipiélago cerró 2025 con una reducción acumulada de deuda de 510 millones de euros en lo que va de legislatura, al tiempo que mantiene una senda continuada de superávit y mejora sus indicadores frente al conjunto de comunidades autónomas.
Según los últimos datos publicados por el Banco de España, la deuda pública de Baleares se situó en 8.364 millones de euros al cierre del ejercicio 2025, su nivel más bajo desde 2015. Más relevante aún es su peso sobre el Producto Interior Bruto (PIB), que descendió hasta el 17,7%, el mejor registro desde 2010 y claramente por debajo de la media autonómica.
Este ajuste cobra especial importancia si se tiene en cuenta el punto de partida: en 2020, en pleno impacto de la pandemia, la ratio de deuda alcanzó el 34,2 % del PIB. Desde entonces, la comunidad ha recortado más de 16 puntos porcentuales, apoyada en la recuperación económica y en una política fiscal orientada al equilibrio presupuestario.
En paralelo, Baleares mantiene una dinámica de superávit por tercer año consecutivo. En 2025, el saldo positivo fue de 53 millones de euros (0,1 % del PIB), tras los 101 millones de 2024 y los 178 millones de 2023. Una tendencia que refuerza la imagen de disciplina fiscal del archipiélago en un contexto de incremento del gasto público en áreas clave como sanidad, educación y servicios sociales.
Desde el Ejecutivo autonómico, el vicepresidente y conseller de Economía, Hacienda e Innovación, Antoni Costa, defiende que estos resultados evidencian que es posible combinar crecimiento, reducción de impuestos y consolidación fiscal. Además, el Govern utiliza estos datos para reforzar su posición en el debate sobre la financiación autonómica, insistiendo en que Baleares no necesita acogerse a procesos de condonación de deuda.
Uno de los hitos más relevantes de esta etapa ha sido la entrada de Baleares en el compartimento de Facilidad Financiera del Fondo de Financiación a comunidades autónomas, aprobada el pasado mes de julio. Este movimiento supone, en la práctica, una menor dependencia de los mecanismos extraordinarios del Estado y abre la puerta a que la comunidad recupere progresivamente el acceso a los mercados en condiciones más favorables.
Con este escenario, el Govern dibuja una hoja de ruta centrada en reforzar la autonomía financiera y consolidar una posición más sólida en el sistema de financiación autonómica. La evolución de los próximos ejercicios será clave para comprobar si esta tendencia se mantiene en un entorno económico menos expansivo.
