La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) ha hecho público este viernes el informe Evolución Económica correspondiente al primer trimestre de 2026, que señala que la economía de Baleares creció de enero a marzo un 2,7%. Así, la economía de Balears desaceleró dos décimas respecto al cuarto trimestre del año anterior (2,9%.), manteniendo la ralentización ya detectada durante todo el 2025 pero sorteó los problemas derivados de los conflictos geopolíticos con los que arrancó este año.
Así, la economía balear se equiparó al crecimiento de la media de España (2,7%), que también logró sostenerse, y muy por encima de la Unión Europea, que recortó a la mitad su crecimiento (0,7%) respecto a cómo finalizó 2025 (1,4%). Las potencias económicas no consiguen salir de la atonía: Francia (0,9% vs 1,1% 4trim25), Alemania (0,3% vs 0,4%) o Italia (0,8% vs 0,9%). En contraste, el balance de la economía de EEUU aceleró su ritmo hasta el 2,6% (2% 4trim25).
Por islas, el 2,7% de crecimiento del Archipiélago se igualó entre todas, con Mallorca al frente (2,8% vs 2,9% 4trim), seguida muy de cerca por Ibiza y Formentera que perdió fuelle (2,7% vs 3% 4ºtrim), mientras Menorca se estabilizó en un crecimiento del 2,7%, idéntico al del último trimestre de 2025.
El empleo mejoró los registros de afiliación a la Seguridad Social durante los tres primeros meses del año (3,4%) manteniéndose por encima de la media nacional (2,7%), batiéndose el récord de trabajadores en alta para este periodo del año que, por segundo trimestre consecutivo, supera la barrera del medio millón –523.115 afiliados–. El desempleo cayó al 5% de la población activa, después de recortar tres décimas respecto del trimestre anterior (5,3%, 4ºtrim), menos de la mitad de la tasa nacional (10,1% vs 10%, 4ºtrim).
La inflación afectó de forma seria a las rentas salariales a partir de las nuevas tensiones en los mercados energéticos. En marzo, cumplido un mes de la guerra en Oriente Medio, los precios se dispararon un 3,6%, tasa que añadió más de un punto porcentual a la de enero (2,4%) y febrero (2,2%). Si bien, una buena parte de este comportamiento proviene de los componentes volátiles, especialmente de los combustibles y carburantes (7,8%), cabe tener en cuenta la transmisión al núcleo duro de la inflación como los servicios (3,9% vs 3,1%, febrero), entre los que destacan la hostelería y la restauración (7% vs 6,2%, febrero). Pese a la rebaja posterior en abril (3,1%), la inflación en Baleares subió al 3,4% en mayo.
Desde el punto de vista de la oferta, el primer trimestre dibujó una crecimiento en el sector de la construcción, que mantuvo su dinámica ascendente de final de 2025 (4,5% vs 4,2% del 4ºtrim25) tanto en proyectos visados como en proyectos terminados, mientras el resto de los sectores siguieron perdiendo dinamismo como los servicios al 2,7% (2,9% 4ºtrim) y la industria (1% vs 1,4% 4ºtrim). Esta última requiere una atención de tipo estructural.
En la demanda, la inversión consolidó su papel como componente tractor de la demanda interna con un avance del 4,3% que suma dos décimas a la tasa con la que acabó el pasado ejercicio (4,1%), un alza que se sustenta a través de la inversión en construcción. Acumula tres trimestres de aceleración.
Paralelamente, el consumo privado situó su ritmo de avance en el 2,8% durante el primer trimestre de 2026, tasa con la que recortó, por quinta vez consecutiva, su marcador interanual (3%, 4º trim25). La cautela en las decisiones de compra de las familias se da en un escenario en el que se alcanzan cotas nunca vistas en el empleo, si bien la capacidad adquisitiva se vio menguada por el encarecimiento progresivo de la cesta de compra.
Transiciones verde y digital para elevar la productividad
El inicio de este 2026 con el estallido bélico en Oriente Medio se asemejó mucho al de 2022 con la invasión rusa de Ucrania. La energía se situó nuevamente en el centro y provocó tensiones en los mercados de materias primas, la inflación y las condiciones financieras. Sin embargo, los análisis internacionales recientes apuntan a que el shock puede ser más gestionable y las consecuencias más acotadas que la vez anterior, siempre en función de que el actual conflicto no se enquiste, como parece indicar el acuerdo EEUU-Irán del pasado 17 de junio.
Baleares, en un contexto generalizado de desaceleración, cerró el primer trimestre del año con un crecimiento que sigue perdiendo fuelle en algunas de sus grandes parcelas productivas, como servicios e industria. Esto no impide que la actividad se mantenga, en la mayoría de los casos, en niveles máximos y que el empleo siga sumando ocupados. La economía balear vuelve a demostrar que se adapta eficientemente a los conflictos del entorno, pero requiere una eficiencia superior basada en la inversión: una inversión capaz de canalizar recursos, talento y tecnología hacia el refuerzo del tejido productivo y de las empresas. Las transiciones verde y digital son palancas directas para elevar la productividad, reforzar la resiliencia y ampliar la capacidad de creación de valor.
