La falta de vivienda asequible se ha convertido en uno de los principales obstáculos para captar profesionales en Mallorca. Con ese objetivo de fondo, el Ajuntament de Palma ha presentado el anteproyecto para transformar la antigua prisión de Palma en una residencia pública destinada a trabajadores desplazados temporalmente a la ciudad.
El proyecto, presentado por el alcalde Jaime Martínez Llabrés, contempla la creación de 139 unidades habitacionales y la recuperación de un edificio municipal que permanecía sin uso desde hace más de 25 años.
La futura residencia está concebida para dar respuesta a profesionales que se trasladan temporalmente a Palma por motivos laborales, un perfil cada vez más difícil de atraer debido al elevado coste de la vivienda en la capital balear. El complejo combinará alojamientos para estancias cortas y de varios meses con una amplia oferta de servicios compartidos.
En concreto, el anteproyecto prevé 50 unidades para estancias breves y otros 89 apartamentos para periodos más prolongados, además de espacios comunes como gimnasio, piscina, cafetería-restaurante, salas de trabajo, comedor, lavandería, jardines, solárium y zonas de convivencia.
La actuación supondrá también una profunda transformación urbanística del recinto. El Ayuntamiento prevé eliminar el muro perimetral, las torres de vigilancia y las edificaciones anexas, conservando la estructura principal del antiguo centro penitenciario. En total, el complejo dispondrá de más de 8.000 metros cuadrados construidos y alrededor de 5.000 metros cuadrados de zonas verdes.
El proyecto llega pocas semanas después de que el Consistorio recuperara la posesión del inmueble tras ejecutar el desalojo de los ocupantes y aprobar el inicio de la redacción del proyecto constructivo.
Desde el Ayuntamiento defienden que la iniciativa responde a uno de los principales retos económicos de Palma: facilitar alojamiento a profesionales de sectores estratégicos que encuentran dificultades para instalarse en la ciudad por el precio de la vivienda. La residencia aspira así a convertirse en una herramienta para mejorar la capacidad de Palma de atraer y retener talento en ámbitos esenciales para la actividad económica y la prestación de servicios públicos.
